En cuanto amaneció, Vicente tomó un desayuno rápido y se dispuso a ir al negocio donde trabaja Imelda, la madre de Frida para averiguar sobre su paradero.
‒ Buen día señor Vicente, qué sorpresa verlo tan temprano por acá ‒saludó ella sorprendida por la inesperada presencia de su patrón.
‒¿Has visto a Frida? Anoche no vino a dormir a casa ‒dijo él preocupado.
pregunta a la madre de Sofía por ella
‒Se fue al campo. ‒contestó ella.
‒Señor Vicente, ¿cómo está? ‒saluda Simón quien aparece en ese instante.
‒Frida no ha venido anoche a dormir a casa, revuelve cielo y tierra si es necesario pero me la traes a casa ‒le ordena Vicente furioso.
‒Sí señor ‒responde Simón bajando la cabeza.
Una vez que Vicente abandona el lugar, Simón le pregunta a su madre sobre Frida, ella le repite lo mismo que le dijo a Gregorio pero como él no le cree, decide averiguar por su cuenta.
Aquella noche, Simón se dirige a la casa de Vicente y le cuenta que habló con un conocido y éste le comentó que vió a Frida con una maleta en las afueras del pueblo.
Al día siguiente, Seleni llega a la peluquería y le entrega los papeles firmados a Vanessa, quien controla que estén correctamente firmados.
‒Muy bien Seleni, ¿estás lista para viajar a España? ‒pregunta Vanessa contenta.
‒¡Claro que sí! ‒responde Seleni entusiasmada.
‒Muy bien, primero iremos al hotel Emperador donde conocerás a los responsables de la agencia y mañana viajarás a España ‒ le informó Vanessa.
Cuando llegan al hotel, Seleni mira todo con asombro. Nunca había visto un edificio tan alto e imponente como el que estaba ante sus ojos.
El hotel era un edificio grande y lujoso, decorado con buen gusto ubicado en el centro de la ciudad.
‒Bienvenida al paraíso Seleni ‒le dijo Vanessa abriendo la puerta de la entrada principal del hotel.
‒¿Aquí es? ‒pregunta Seleni mientras miraba con ojos asombrados el enorme hall de recepción.
El mismo estaba revestido con pisos de cerámica y sus paredes estaban decoradas con cuadros del Renacimiento, también había varios sillones de cuero y mesitas dispersas. La imponente araña de cristal colgada en el techo le daba un toque de distinción y elegancia al lugar.
‒Sí, quédate aquí ‒pidió Vanessa.
Vanessa se dirige al mostrador de la recepción.
‒Buenos días, traigo a una niña al evento del salón principal ‒comenta a la recepcionista del hotel.
La recepcionista le indica el camino que conduce al salón.
Vanessa le indica a Seleni con un gesto que se acerque y justo en ese momento, aparece Hamilton.
-Ve adentro con las demás muchachas - le dijo Vanessa a Seleni.
Seleni obedece.
Una vez que Seleni desaparece de su vista, Vanessa le pide el dinero que le corresponde por haber conseguido a Seleni.
‒Apenas las chicas tomen el avión se pagará una parte, una vez que lleguen a destino se pagará el resto. ‒le dijo él.
‒Lo sé pero quiero ver la plata rápido. ‒le advirtió ella impaciente.
‒Que sea la última vez que me hablas en ese tono amenazó Hamilton susurrándole al oído.
Hamilton se dirige al salón principal para presentarse ante las chicas.
Mientras tanto, se realiza un allanamiento en el depósito que funcionaba la oficina de Hamilton.
El hombre que allí trabajaba alcanzó a escuchar los ruidos de los agentes que intentaban abrir el portón del lugar. Entonces resuelve escapar por la terraza y huir por los techos antes que llegara la policía pero en su afán por escapar lo más rápido posible y evitar ser capturado por la policía, no pudo llevarse consigo los papeles de la oficina.
Dejó todo allí.
Una vez que se alejó del lugar, tomó su celular y marcó el número de Hamilton para informarle sobre lo sucedido.
‒Y ahora, ¡¿cómo vamos a conseguir los papeles? ‒pregunta Jorge nervioso.
‒No lo sé, el lugar está lleno de policías, no podemos ir ‒dice el hombre visiblemente nervioso.
Hamilton decide informar a Alfredo sobre lo sucedido.
La policía, mientras tanto, se encarga de recolectar todos los papeles y objetos que le serán de utilidad para poder dar con los hombres encargados de la red de tráfico de mujeres.
Mientras tanto, en el salón principal, las chicas son ubicadas en mesas de cinco personas cada una.
Cada mesa estaba decorada con manteles blancos de seda y un hermoso centro de mesa compuesto por jazmines y rosas rojas y unos camareros les servían vino espumante de la mejor calidad.
Mientras disfrutaban de la comida del hotel, las chicas hablaban entre ellas como si se conocieran desde siempre. Miraban asombradas el gran salón decorado con cuadros del Renacimiento, los muebles eran de un gusto exquisito, del techo colgaban varias lámparas de bronce que le daban un toque de distinción al recinto y el piso estaba revestido con una gran alfombra persa.
Además estaban entusiasmadas por el futuro prometedor que les esperaba en España.
No dejaban de hablar sobre sus futuras vidas en España y todo lo que comprarían tanto para ellas como para sus familias.
Al rato, entran Hamilton y Jorge, las chicas hacen silencio.
-Buenos días chicas, mi nombre es William Pérez y soy el gerente comercial de la agencia Millenium, como ya lo hizo mi compañero Jorge, les quiero dar la bienvenida y agradecerles por estar acá. ‒se presenta William con una cálida sonrisa a las chicas.
Las chicas aplauden entusiasmadas y agradecen a su vez a William.
‒Primero que todo, la decisión que han tomado es absolutamente acertada. Ya tendremos tiempo de que conozcan nuestro sistema de contactos y las posibilidades laborales que tendrán en el exterior.
Ante todo, somos una agencia comprometida con las personas que depositan la confianza en nosotros. En este caso, ustedes, hermosas mujeres. Por este mismo compromiso es que hemos logrado alcanzar logros considerables posicionando cada vez más a jóvenes colombianos en el mercado laboral internacional. ‒relata Hamilton.
Mientras tanto, la policía llega al depósito para realizar el allanamiento. Los hombres se apean de sus vehículos apresuradamente y entran alli a revisar a fondo el lugar en busca de pruebas que les sea de utilidad.