Aquella tarde, Alfredo llega a su casa luego de haber dejado a Sofía en el hotel. Ella le había rogado que se quedara un poco más pero él alegó estar con demasiado trabajo atrasado como para descuidar sus responsabilidades pero le aseguró que la compensaría con creces en cuanto tuviera la oportunidad. Sofía aceptó un tanto desilusionada pero sonrió para que él no notara su tristeza,él no quería verla triste y debía esperar.
Alfredo se dirige a su casa, debía evitar cualquier sospecha de su familia. Cualquier descuido de su parte pondría en peligro a su familia y él quería evitarlo a toda costa.
Al llegar lo recibe Valeria, su hija.
‒Hola papá, ¿De dónde vienes? ‒lo saludó ella con suspicacia.
‒De la oficina ‒respondió él con calma.
‒Se nota que te fue muy bien ‒dijo ella sarcástica mirando su reacción.
‒Bueno, no me quejo ‒dice él sonriendo.
‒Yo ya sé que estuviste con una mujer ‒suelta su hija intentando sorprender a su padre.
‒Es verdad ‒admite Alfredo ‒Estuve con mi prima Sofía de México pero ella no quiere que la familia se entere que está aquí en Colombia. Además el marido es terriblemente celoso. Hay indicios que la está persiguiendo y la única familia que Sofía tiene soy yo. Vamos a viajar a Panamá: la llevaré allá así está a salvo de su marido. ‒explicó Alfredo.
‒¿Vas a viajar solo con ella? ‒quiso saber su hija.
Alfredo estaba reflexionando una respuesta para su hija cuando en ese instante, su celular comenzó a sonar.
Alfredo se disculpa con su hija y atiende la llamada dirigiéndose a su habitación.
En ese momento Sonia, la mujer de Alfredo llega a la casa y besa a su hija.
‒¿Por qué esa cara? ‒pregunta su madre preocupada a Valeria al ver la tristeza en su semblante.
‒Es que daré una charla sobre Ecología en dos días y quería que me acompañaran pero mi padre debe viajar a Panamá, un asunto de trabajo según entendí ‒explicó Valeria con tristeza.
‒Yo iré ‒aceptó su madre contenta.
Alfredo continuaba hablando con Fermín por teléfono en la cocina
‒El producto estará allí y yo me encargaré de entregarlo personalmente, la mercancía está en camino ‒aseguró Alfredo.
Mira de reojo a su esposa e hija y corta la comunicación.
Se acerca donde se encuentran su esposa e hija y saluda a su mujer con un beso suave.
‒¿Por qué no me dijiste que te vas a Panamá? ‒inquirió ella.
‒Es una importación muy importante y debo estar allí en dos días. Requieren mi presencia ‒explica Alfredo.
‒Podrías haberme avisado ‒dice ella molesta.
‒Te pido disculpas, se me presentó un imprevisto. Por eso no pude avisarte a tiempo. ‒se disculpó Alfredo.
Su esposa se dio vuelta y se fue a la cocina.
Al fin las chicas habían llegado a una estación de servicio, allí el grupo se detiene para desayunar y cargar combustible.
William les recomienda que aprovechen a desayunar bien ya que no saben cuándo volverán a parar.
‒Ustedes saben que estamos retrasados. ‒ dijo él
Las chicas bajan de la combi y se dirigen al restaurante.
Una vez allí, Belén y dos chicas más se levantan para ir al baño cuando un grupo de hombres les preguntan:
‒¿Qué hacen un par de mamacitas como ustedes tan solas tan temprano? ‒soltó un hombre alto y fornido mirándolas lascivamente a ambas mujeres.
‒Caballeros ‒interviene William ‒¿Qué es ese trato con las chicas? ‒ quiso saber
‒Solo le estábamos dando los buenos días a las chicas, están tan bonitas ‒dijo su compañero, un hombre fornido como su compañero pero no tan alto.
‒Les pedimos muy respetuosamente que sigan con su comida porque a las muchachas no les gusta ese trato ‒advirtió William paciente.
‒Todo bien, no pasa nada ‒ dijeron ellos alzando las manos
William regresa a la mesa de las chicas
Los hombres continuaron murmurando sobre la belleza de las chicas.
Mientras tanto, Gregorio se dirige al negocio donde trabaja Imelda, ella dice que no sabe dónde puede estar Sofía . Gregorio le cuenta a Imelda que Sofía está esperando un hijo de él y le pide que, en cuanto tenga noticias de ella, que le avise así puede hacerse cargo de su hijo.
Luego llama a un empleado suyo y le ordena que busque a Sofía dondequiera que esté.
Mientras tanto, Sofía decide salir a pasear pero otra vez se encuentra con la puerta cerrada con llave.
‒Siempre acostumbro a caminar por la mañana temprano y no pude salir porque la puerta estaba cerrada ‒prefiero regresar a México - se lamenta Sofía con tristeza.
‒Cálmate, no te pongas así ‒le dice Alfredo mientras la besa y le hace cosquillas. ‒Me quedé trabajando toda la noche para darte una sorpresa: nos vamos a Panamá ‒anuncia alegre mostrándole los pasajes.
Roberto recorre el barrio en busca de su hija Olivia, pregunta a la gente si ha visto a su hija pero‒ nadie sabe nada de ella.
Las chicas terminan de desayunar, William y Jorge pagan la comida y se disponen a levantarse y cuando se van retirando del lugar, los hombres las piropean en voz alta a las chicas:
‒Si quieren a un hombre de verdad, aquí estoy ‒les sonríe lascivamente mirándolas de reojo a cada una de las mujeres.
William se interpone entre ellos y lo amenaza con una pistola
‒Eh, ¿Qué pasó? ‒exclamó asustado uno de los hombres
‒No me gusta que se dirijan a las chicas ‒contestó amenazante William
‒No se enoje, es una broma nada más. ‒contestó el hombre
‒Mas te vale ‒contestó William bajando el arma y conduciendo al grupo de mujeres hacia la salida del lugar.
Los hombres los miran salir al grupo sin decir nada. Las chicas se apresuran a subir a la combi y continúan su viaje
‒¿Para qué vamos a Panamá si apenas conozco Bogotá, tu ciudad? ‒preguntó inquieta Frida.
‒Debo atender un asunto de trabajo y quiero que me acompañes. Ya vamos a tener más tiempo de conocer Bogotá y estar juntos. ‒respondió él sonriendo.
‒¿No conoceré el mar?‒quiso saber ella con tristeza.
‒Sí mi amor, lo conocerás. ‒le aseguró él. -Resolveré todo lo antes posible así podremos estar juntos ‒prometió Alfredo.
‒¡Qué emoción, no veo la hora de estar juntos!‒responde ella.
Valeria le comenta a su madre la preocupación de su padre sobre su prima de México.
‒Está muy preocupado ‒dice la madre
‒Mi papá es muy buena persona ‒dice ella despidiéndose de su madre.
Mientras tanto, un amigo del novio de Seleni le cuenta que un primo suyo la vio en el centro con una mujer mayor haciendo trámites de unos documentos y le pareció extraño que Seleni se encontrara allí ya que no frecuentaba el centro.