Katrine Rask. Faltaban dos semanas y justo ahora me pedían esto. “¡Cambios de último momento!” era lo primero que se leía en aquella carta después de que la descifrara. No podía irme así como si nada, no ahora que todo estaba tan cerca, no podía dejar a Mikkel sin protección. Había que reconocer que tenían excelentes guardias aquí, pero yo no quería que nadie más le cuidase, tenía miedo de que no lo protegiera como yo lo he hecho, que cuando él tuviera un ataque y se quedara en shock no lo pudieran tranquilizar. Llame a Elliot de inmediato, él había ideado el plan, como es que no me mencionó este pequeño inconveniente. ―¿Katrine?― preguntó algo dormido. ―Siento por llamar a esta hora, pero me ha llegado una carta y...― me detuvo tal vez teniendo en cuenta de lo que le estaba hablando

