Al llegar me senté junto a Elián quien se encontraba en la sala de espera. —¿Alguna noticia acerca del abuelo? Elián negó con la cabeza. —Todavía no salieron los doctores. —Bien, continuemos esperando. Entre conversaciones y una espera eterna, finalmente los doctores salieron de la habitación. —Bien, todos los estudios están muy bien y creo que le puedo dar de alta— observó la planilla que traía entre sus manos—Hoy mismo. —¿Hoy mismo?— repetí con emoción. —Si, pero en unas horas porque hay que hacerle unos estudios finales para asegurarnos de que esté bien del todo. —Claro, muchas gracias doctor. —En un momento regreso— aviso el doctor. Se retiró de la sala de espera para regresar nuevamente hacia la habitación. —¡Qué gran noticia!— esbozo Elián con emoción. —Si, solo queda es

