Luego de unos minutos me quede dormida sobre el hombro de Galen en las sillas de la sala de espera y sentí unos de sus brazos rodeándome al mismo tiempo que palmeaba mi hombro con suavidad en un gesto de consuelo. A pesar de que había despertado, me mantuve apoyada sobre su hombro un rato más. Acomode mi postura y estire mi cuerpo. —¿Cuánto tiempo me dormí?— di una rápida mirada hacia Galen. —No mucho— respondió con una sonrisa. —¿Han dicho algo acerca de mi abuelo? —Dijeron que está un poco mejor, aún no ha despertado, pero está fuera de peligro. El doctor dijo que iba a avisarnos cuando despertara y podamos entrar a verlo. Asentí en respuesta. —Vamos a cenar, no has comido en todo el día y necesitas comer algo. —No tengo hambre, pensaré en ello cuando vea a mi abuelo despierto.

