54. Un mes después. —Como ve, es una pieza nazi única—Pacheco le invitó una copa de vino oporto a su visitante —. Vale cada dólar que ha pagado por el. Se lo aseguro. ¿Cómo decía que se llama? —Frederic Müller. —Así, sí, sí. Sepa disculparme. Solo quería comprobar que sea la misma persona que depositó el dinero. Pacheco mira a su visitante para corroborar si le ha molestado su comentario. Pero no era el caso. —Tengo una pregunta para usted, Pacheco. Tengo entendido que aquí trabajaba una muchacha de nombre Camila, quisiera que me cuenta ¿qué ha sido de ella? Pacheco se preguntaba cómo sabía de la zamba y por qué un hombre como ese preguntaba por ella. Se sirvió una segunda copa y se la bebió de una. Quería que el asunto termine pronto. Müller le parecía peligroso, detrás de esa mir

