55.

984 Words

55. Mientras tanto, en el hospital se negaban a tener a Doris más tiempo a pesar de que su cuadro se agravaba a diario. Doña María no tenía un solo centavo en los bolsillos, todo lo que tenía ahorrado lo había gastado en un par de días, y los médicos esperaban que compre los remedios pero como todo el día se quedaba al cuidado de su pequeña, yo me negaba a quedarme con los brazos cruzados. Le pedí la receta del médico y me fui a la ciudad. Cerca de la estación de trenes, había una farmacia muy concurrida. Entré. A esa hora había bastantes clientes a la espera por ser atendidos. Solo esperaba tener suerte en lo que pensaba hacer. Cuando me tocó el turno me atendía una mujer con unos lentes tan gruesos que sus ojos se veían unos puntitos negros. —¿En qué puedo ayudarla? —Sí… este… el

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD