56.

1023 Words

56. El día que el policía me empujó para que entrara a la celda, adentro había una mujer con hollín en la cara, y sus ropas eran trapos, y estaba descalza. Al entender que sería su nueva compañera de celda se levantó del suelo y se puso a protestar. —¡Sáquenla de aquí! —chillaba la mujer golpeando los barrotes— ¡No pienso compartir la celda con una zamba! El carcelero de turno venía con desgano y le contestaba. —Tendrás que hacerlo, es igual de ladrona que tu. ¡Cierra la boca de una vez! Pero la mujer no dejaba de hacerlo. Me miraba a la cara como si fuera la peor alimaña del mundo. —¡Bu! —le dije y ridículamente se asusto de mí —. Para de gritar si no quieres que te coma una de tus orejas —le dije aprovechando que me temía injustificadamente, pero la mujer se detuvo al fin. Se fue a

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