50.

781 Words

50. Y mientras soltaba todo eso de su boca rabiosa y sus ojos maliciosos, venía hacia mí. Tenía que salir ya mismo si quería ver otro día más el sol. Tomé un florero que se jactaba por que era una reliquia de China, y se lo arrojé a la cabeza. Por el golpe, Pacheco se tambaleó y cayó al suelo. Corrí hacia la puerta, Pacheco se incorporo, amagó para impedírmelo pero volvió a caerse, yo le había superado. Soltó unas maldiciones a mi nombre al verme fuera de su alcance. —¡Te mataré si haces un solo movimiento…! ¡Maldita seas zamba! Pero sabía que si no me marchaba ya mismo sus matones llegarían. Me largué de ahí. Desde que crucé la puerta no me detuve. Pero esta vez temía que si daba la vuelta y veía a sus matones, me detendría por el terror que le tenía. Estaba resignada a marcharme

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD