Segunda parte. 19. Y mientras esperaba a que llegase el tren y veía a las personas esperando como yo, fui consciente de cuánto extrañaba a mamá, y de lo mucho que extrañaría a Aleksander, pero había tomado una decisión. Poco a poco fui siendo consciente de que me había largado de la casa de Aleksander Kowalski, mi única esperanza para tener una vida holgada, pero en ese momento dentro de mí solo había dudas, y quería ir a ver a mi mamá, y preguntarle por qué me había dejado a su cargo. Por qué no había vuelto por mí en todo ese largo tiempo. No quería pensar que cabía la posibilidad de que estuviera muerta. Aleksander me había dicho que tuvo que hacer un viaje, y eso era lo que debía tomar como la única verdad. Mi cabeza comenzaba a hilvanar un sin fin de posibilidades, una más terrib

