PERSPECTIVA DE LAUREN Al llegar a casa, lo único que deseaba era dormir. Me sentía agotada. Entré en mi habitación y busqué entre las sábanas la camisa que aún conservaba de Raphael. La abracé con fuerza, como tantas noches. Cada vez que lo hacía, nuestra hija comenzaba a moverse con energía. —Hija, no soy una pelota de fútbol… cálmate un poco —dije sonriendo con ternura. Cuando se calmó, cerré los ojos. Y me dormí con su aroma en la nariz y su nombre en el corazón. UN MES DESPUÉS PERSPECTIVA DE RAPHAEL Volví a mi apartamento un día después de que me dieran el alta. Habían pasado semanas desde que desperté del coma y no dejaba de esperar noticias de la investigadora privada. Esa noche, salí a la terraza. Miré hacia la ventana que antes era suya. Lauren… ¿Dónde estás? Me recosté, di

