Me eché hacia atrás en la silla, soltando una carcajada, pero Arthur permanecía serio, con el ceño fruncido. —Cálmate, solo era una broma… Ya te dije que no eres mi tipo —dije con una sonrisa burlona, intentando romper la tensión, pero él no pareció relajarse. Al final de la jornada, decidí ir de compras. Necesitaba un vestido n***o para la fiesta del fin de semana, así que recorrí varias tiendas hasta que, al pasar frente a un escaparate, lo vi. Era perfecto. Tenía un escote lateral que se deslizaba sobre la pierna, dejando entrever la piel con elegancia. La parte superior estaba confeccionada con una tela fina, adornada con delicadas piedras brillantes, y la falda caía con una amplitud exquisita. Me quedé contemplándolo unos segundos, hasta que decidí entrar. —Disculpe, ¿podría mostr

