Raphael no dijo nada más, y continuamos comiendo en silencio. Una vez terminamos, me dirigí al baño a cepillarme los dientes. Siempre llevaba un cepillo y dentífrico en mi bolso, por si acaso. Cuando regresé, me sumergí de lleno en mi trabajo. Pasada media hora, Raphael se acercó nuevamente a mi escritorio con evidente inquietud. —Dra. Lee, ¿cuándo estarán listos los resultados del examen? —En cuanto la señorita Sabrina se haga las pruebas. —¿Y si no lo hace? Le sostuve la mirada con tranquilidad. —Créame, lo hará. Sabe perfectamente lo que pasará si se niega. Ahora, vaya a descansar. Yo me haré cargo de todo. Raphael asintió, aunque no parecía del todo convencido, y salió de mi oficina. Pasé el resto del día sumida en documentos, revisando cada detalle del caso. Cuando finalmente l

