CAPITULO 10
— Hagamos algo, ve a hablar con ella una vez más, ambos a solas, yo no me meteré. Créeme ella es alguien en quien puedes confiar y no necesitas ver cómo esposa, piensa en ella como una soldado más que trabajará para ti por un tiempo ¿Te parece?
— Pero…
— Es eso o nuestra madre se preocupara tanto que vendrá a intervenir en tu vida… ¿Quieres que eso pase?
— ¡Claro que no! — Gritó Darién de inmediato.
— Perfecto. Entonces, agarra valor y mucha paciencia, entra ahí a lidiar con tu próxima esposa. — Dijo Nelly sonriendo mientras daba una palmada en el hombro de su hermano Darién.
*****
— Lamento mucho lo de hace un momento. — Dijo Darién ingresando nuevamente al salón y cerrando la puerta.
— ¿No vendrá el Rey Nelly? — Preguntó Imery curiosa.
— No, seremos nosotros dos. Así que hablemos del acuerdo.
Decía Darién mientras se sentaba nuevamente.
— Ya que solo soy una esposa falsa y que la reputación de su majestad el Rey Dari—
En ese instante la joven fue interrumpida por Darién.
— Suficiente, no tienes que hablarme formal, dime solo Darién, deja de usar etiquetas, me es molesto.
— Sí, a mi tampoco me agrada mucho que digamos. Entonces dejaré de lado todo eso. ¡No quiero una enorme boda ni nada lujoso! Algo sencillo y privado, entre menos personas se enteren mejor. Esto no lo digo por mi, es más preocupándome por ti.
— ¿Preocupación por mi?
— ¡Claro! ¡Ya debes estar cansado de tantas bodas! Todos esos eventos y el montón de gente que te invita o llega a visitar y te quiere ver a ti junto a tu nueva esposa felices o de lo contrario esparcen rumores. Así que olvidemos todo ese tema ¿Si?
Darién entendió que Nelly hablaba en serio cuando dijo "una esposa falsa por tu bien" era en definitiva mucho más simple tratar con alguien que entendiera que no quería nada con ella y no pidiera o quisiera tanto esfuerzo y amor de su parte.
— Entonces será una boda privada y secreta mañana mismo. ¿Algo más que tengas en mente?
— Nada más, tengo muy en claro mi lugar y no pienso volverme cercana a ti mucho menos sentir algo indebido, todo lo que quiero y toda mi misión será simplemente ayudarte.
Darién suspiró.
— Perfecto por qué yo tampoco tengo intenciones de nada de eso.
Darién tenía una mirada un poco perdida la cual ni siquiera veía fijamente a Imery. Ella lo había notado supuso que pensaba en su antigua novia.
— ¿Sigues algún tratamiento o ves a algún medico especial? — Preguntó curiosa Imery.
Ella debía saber.
Quería tener en cuenta que tipos de cuidados debería tomar respecto al Rey Darién.
— Nada que te incumba, no preguntes del tema.
La fría respuesta de Darién muy molesto, la hizo recordar el expediente que el Rey Nelly le dió a memorizar antes de ir al Reino de Esrud, el cual hablaba de sus cinco anteriores esposas y como se decía que murieron cuatro de ellas.
"Probablemente sea muy cuidadoso, una de esas malditas buscaba drogarlo, si se médica no creo que quiera que nadie sepa los detalles" Pensó la hermosa y joven soldado.
— Sin duda tu nivel de confianza se ha deteriorado mucho con los últimos eventos de tu vida, pero debes al menos intentar confiar en mí, nunca haría nada que te lastime, trabajo para el Rey Nelly. Me mataría o me haría pagar de la peor manera si busco hacer algo en tu contra.
— No diré nada que no quiera, así que me iré ya mismo, ya tuve suficiente de esto. —Decía Darién mientras se levantaba de su asiento-
— ¿Entonces mañana me convertiré en tu sexta esposa? ¿Me darías al menos la hora? No quiero llegar tarde.
— No te preocupes por eso, enviaré a alguien por ti con suficiente tiempo para todo.
La puerta se cerró.
El Rey Darién se había marchado de la habitación.
Imery no podía creer lo bien que le había ido en ese primer encuentro, fue mejor de lo que esperaba.
"¿Quién diría que me volvería la esposa de un famoso Rey en otro país? Nunca hubiera imaginado que el camino de mi vida me traería a una misión como está… Mañana me casaré con él…"
…
Esa noche en la habitación del Rey Darién.
"¡Maldita sea! No puedo dormir…" Pensó el hombre rubio paseando su mirada sobre su reloj.
10:20pm.
Se había ido a dormir temprano con la intención de poder descansar, mañana sería un día muy agotador mentalmente y necesitaba dormir… pero no podía conciliar el sueño.
"¿Será el estrés? ¿Es por qué me tendré que volver a casar mañana?" Pensó el Rey sentado en su cama pasando su mano derecha por su cabellera lacia.
Para el era muy claro que no había superado a Ginelly en todos esos cinco años. No. La verdad, el sabía que ni siquiera lo había intentado tan siquiera un poco.
No era su intención olvidar a la persona que más amo en su adolescencia.
Era su primer amor y su primera mujer.
Sus anteriores cinco esposas tampoco habían ayudado mucho en la causa o incentivar al Rey a dejar de lado ese "amor" por alguien que ya no existía.
…..
Mientras eso sucedía.
Esa misma noche y a esa misma hora pero en una de las habitaciones para los visitantes especiales, Ginelly tampoco lograba conciliar el sueño.
Era un Reino distinto al suyo.
Un castillo diferente.
Una habitación que la hacía sentir muy incomoda.
Era un Rey que no conocía más que por la información aprendida de él anteriormente.
"Nunca debo olvidar mi verdadera misión aquí, entre más rápido lo consiga más rápido podré volver al Reino de Chirth" Pensába la hermosa mujer de larga cabellera negra, ondulada.
"¿Pero cuanto tiempo me tomará? ¿Que pasa si son muchos años? Yo… ¡Tengo que poder! Por el Linaje Real al que sirvo… Por mi Reina y mi Rey de Chirth"
Imery tenía un poco de miedo. Pero era normal, incluso ella lo sabía.
Se casaría con el Rey de un país distinto y lejano al suyo. Con el único propósito de descubrir la verdad tras la muerte de su antigua novia.
El era un hombre de sentimientos inestables por lo que se había informado, en cualquier momento podría intentar deshacerse de ella de la peor manera posible.
Querría matarla.
Debía sobrevivir, soportarlo y completar su misión tanto como una Reina perfecta aunque fuera falsa, así como con un informe lleno de pruebas para su Rey Nelly sobre lo que sucedió al gran amor de su hermanito.
Imery salió de su habitación.
Pensó que una caminata nocturna la animaría un poco. Se colocó su grueso y largo abrigo y salió al jardín principal del castillo.
Habían muchos guardias, pero Imery llevaba su arma de seguridad bajo su abrigo. Ella no podía confiar en nadie ahí, ni siquiera en los muchos guardias, por qué sabía que ellos en cualquier momento querrían matarla.
Trabajan para un Rey joven y estancado en su obsesivo amor por alguien que murió hacía ya muchos años.
…..
Era una noche bastante oscura, pero no muy fría debido a que era verano. Imery caminaba a pasos lentos por los pasillos al aire libre, los cuales estaban ligeramente iluminados.
Caminaba hasta un sector más oscuro, entre unos arbustos con rosas. Vió hacía el cielo, se veía hermoso, lleno de relucientes y parpadeantes estrellas; Ella se sentó en el césped frío y un poco húmedo por la brisa nocturna.
Imery tenía entonces veintitrés años y no se había vuelto a enamorar desde la traición de Zerek, su ex prometido.
Le había ido bien.
Sabía que el se había casado con la chica con la que la engaño y ambos fueron también expulsados de la milicia pero consiguieron otros trabajos en un pueblo cercano a la capital y vivían "felices" a su manera.
Imery no podía desearles lo peor o quejarse.
Por qué a ella también la vida le había sonreído. Tenía un trabajo de élite y una reputación recuperada, con un puesto clase A bastante importante.
Como una mujer militar sentía que había cumplido con sus metas.
Esta era solo una misión más y debía estar a la altura de ello.
"¿Pero por qué me siento así de incómoda? ¿Son solo miedo a lo desconocido o nervios a casarme de esta forma? Sin duda yo nunca había pensado que mi matrimonio sería por un contrato con alguien como ese Rey"
Imery pensaba eso algo decepcionada.
Fue cuando su mirada fue robada por completo.
El nuevo objetivo de sus ojos esmeraldas no eran el cielo, no eran las estrellas, se habían desviado hacía el sector de su derecha, veía el castillo Real a distancia.
"Esa debe ser la habitación de él…"
Ese pensamiento paso rápidamente por su cabeza. Ella notó que las puertas del balcón estaban abiertas.
— Debe ser bastante confiado para dormir con sus puertas abiertas. — Dijo Imery para si misma en un leve susurró.
Fue cuando vió una oscura silueta salir por las puertas del balcón. Era probablemente el Rey, ya que vió que el hombre en cuestión estaba en pijamas con un aspecto relajado. Sus dudas se desvanecieron pocos segundos después, gracias a qué la figura de hombre se movió a un sector con más luz, pudo ver el ligero brillante de su rubia cabellera.
"Pensé que estaba cansado y se iría a dormir pronto… Así que tampoco puede dormir. Probablemente él solo duerma con medicamentos ya que parece que sigue bastante afectado por la muerte de esa mujer"
"¿Que tanto hizo por él para que esté en ese estado hoy en día? ¿Que tanto pudo amarla para pensar que ninguna otra vale la pena?"