Pegué el oído de todas las paredes y solo en la pared de la puerta de salida escuchaba levemente un sonido, era un radio. La puerta se abrió y el Ratón Pérez apareció con una bandeja, en ella un vaso de chocolate, rico chocolate, debía aprovechar, mamá no me daba seguido chocolate `por lo de las alergias. También venían unos panes pequeños con queso, Ummm mis favoritos. En cuanto entró la puerta se cerró, tenía un sistema de impulso que la hacía cerrarse. Dejó la bandeja en la mesita y giró para irse. –Hice del dos y no bajó el agua. –Le dije cuando iba de regreso. Suspiró y se regresó a la puerta del baño. –¿Quién escogió tu careta? –Le pregunté levantándome poquito a poco de la cama. –¿Tu hijo? ¿Tienes hijos? –Se detuvo y me miró, podía apenas ver sus ojos por los agujeros de la care

