Vi cuando tomó la curva en su camioneta Wagoneer, los cauchos chillaron y a unos dos metros de mí, frenó. Se bajó y lanzó la puerta. Yo llevaba esperándolo unas dos horas, él siempre llegaba tarde a nuestros encuentros si no le avisaba con un día de antelación y ese día le avisé en la mañana. Ahora eran las cuatro de la tarde e iba a llover. –Hola, mi amor. –Se acercó, me dio un beso sonado en la boca y retrocedió–¿Y bien? Que era tan urgente que me hiciste salir de la empresa, sabes cómo es papá con lo del horario y más conmigo, me tiene el ojo... –Estoy embarazada. –Le solté de golpe, sus ojos se agrandaron mucho, brillaron a pesar de las nubes grises que se posaban sobre nosotros. –¿Embarazada? –Se asombraba pero no le asustaba, le gustaba la noticia. –¿Estas segura? Sus ojos, lo bl

