Todo a mí alrededor eran murmullos. Lo único claro que tenía era la voz de Oliver a través del teléfono. El policía e decía algo que yo no lograba entender, la vista la tenía nublada. Si fueron capaces de dispararnos entonces le apuntaban a mi hijo con un arma en la cabeza. No estaban jugando, y esa cantidad de dinero no significaba nada. Jimena se arrodilló a mis pies y me veía con mucho desconcierto y desde atrás podía ver a una mata de nervios en Jean. Sin embargo, yo había escuchado a Oliver, estaba vivo, solo esperaba que bien. –Yvana. –Los ojos verdes de Oliver se posaron en los míos. Se había inclinado junto a Jimena y tomó mi rostro entre sus manos. –Lo escuchaste. –Asentí con las lágrimas corriendo por mi rostro, él me sonrió. –Voy a salir, iré por el dinero, cuando vuelvan a l

