–No comiste, tienes que comer. –El payaso sonó los cubiertos sobre la bandeja. –No tenía hambre, nada de eso me gusta, la leche estaba pasada de dulce y el pan muy quemado. –Le dije sentado en la cama mirando el televisor, desde que me dijera que mamá había parecido y con un hombre que decía ser mi padre, no había apartado los ojos de la pantalla. –Disculpe milord, veré que nuevo menú le preparo. –Dijo irónico y lo miré, sostenía la bandeja. –Has hecho un chiste, irónico pero lo has hecho. –Le comenté. –Pero no hace falta que hagas un nuevo menú, no comeré nada, he pensado que puedes estar envenenándome, tu o tu compañera, es una mujer ¿verdad? –Me llevaré esto. –Fue hasta la puerta. –Igual traeré comida para ti, veremos si no te provoca. –No me provocará, a menos que... –Se detuvo ju

