Maldecía en mis adentros, al menos esta loca me había dejado trabajar un poco en paz y ahora con sus tragos encima parecía querer pasar de mí. — ¿Le parece bien si le ofrezco diez copas extras? Va a cuenta de nosotros obviamente para así enmendar el mal rato que le hicimos pasar. — Mmmm — se puso a pensar — está bien sirvelas, por esta ocasión lo voy a dejar pasar ya que estoy de buen humor. Por suerte aceptó, inmediatamente le ordené al barman que los sirviera y los camareros se las llevaron. Al terminar todas ellas se marcharon al parecer satisfechas, luego de que se fueran cada uno se marchó. Tome los bocadillos que había apartado y me fui al apartamento; al llegar pude encontrar despierto a Marcus, él se miraba angustiado. — Pensé que a estas horas te encontrarías dormido, ¿Por qué

