— Me fracture el hombro ya que me caí. Así que tengo que estar con el cabestrillo y la venda por unas semanas. — Vaya espero que te mejores, por cierto — él hizo una pausa — ¿Cómo vas con los preparativos de la fiesta? — Ya casi termino — le sonreí contenta — ¿Por qué la pregunta? Es raro que me hagas ese tipo de preguntas, generalmente sales con tus coqueteos descarados. — No es por nada en especial, solamente quería saber — él se puso un poco inquieto — ¿Quieres ir a almorzar yo te invito? — No empieces con tus cosas Adair — resoplé pesadamente — a eso es a lo que me refería, siempre sales con tus coqueteos descarados que me ponen al borde de la locura. — Te prometo no ser lambiscoso como dices — él colocó su mano derecha en su corazón y levantó la izquierda — ¿Entonces, qué dices?

