Marcus al abrir mi bolso me asusté al ver lo que veía, me mantenía detrás suyo pero al final cuando me sentí segura di un paso adelante. — ¡Manso! Pero qué susto me has dado, pensé que eras el espíritu de un anciano que era un asesino sanguinario que se iba a alimentar de la sangre de una joven vírgen como yo. — Pero qué rayos… ¡Tú no eres virgen! — Y no tienes idea como te lo agradezco — sonreí de lado a lado — creo que no te escucharon hasta China, deberías gritar más fuerte. Nos fuimos a comer junto con Manso, él comía la carne asada con total gusto mientras estaba en medio de nosotros. — En serio que mi mamá no te ha conocido — él me miró y yo también lo hice — siempre te desapareces cuando ella viene al apartamento, no debes de tenerle miedo. Te voy a presentar cuando ella regre

