— Te puedo ayudar con eso — dijo Marcus — ¿Cuántas necesitas? Mi familia tiene una casa de campo en la que se cultivan de todo tipo de rosas, desde blancas, negras, amarillas, rosadas e incluso hay una variante de color violeta. En el momento que Cassandra escuchó tal cosa simplemente dejó de lado el celular y lo abrazó a manera de agradecimiento, él le sonrió y nosotros entramos al apartamento para hablar de muchas cosas que teníamos que hablar. — Vaya — dijo Cassandra con los ojos bien abiertos — jamás hubiera pensado que eras nieta del señor Monterrubio, es genial, tengo una amiga que es billonaria o incluso trillonaria. — Mi abuelo es el que tiene la fortuna, no yo — le dije mientras la miraba seriamente — además apenas nos conocemos, vamos a ver qué es lo que sucede más adelante.

