Sentía los ojos de la vendedora con tanto veneno que me daba miedo morir en ese mismo momento, de plano que hay cada loca psiquiátrica suelta alrededor del mundo mundial. — Por nada, así que tranquilo, termina de pedir lo que necesitas para irnos, mientras tanto voy a mirar alrededor. Empecé a caminar y pude ver una crema y un perfume al sentir su olor me pareció delicioso sin embargo al ver el precio casi me muero, es carísimo, cuesta lo que ganó en dos meses de la empresa. Decidí ponerlo con muchísimo cuidado entonces continúe caminando pero de repente alguien tropezó conmigo y me caí. — Ouch, ouch — masajee mis posaderas — eso dolió más de lo que creí, mis nalgas, mis pobres nalgas van a quedar desinfladas, ya de por si no tengo y vengo a joder lo poquito que Diosito me dio. Me enco

