— ¡Hola Gabriela! — la abracé feliz — me alegra que vinieras y no te des por vencida con mi carcacha, ya tienes ganado el cielo por eso. Mi mecánico era una mujer, al entrar al apartamento él se sorprendió entonces ella me saludó de forma amable — Hola Paige, ¿Cómo estás? Definitivamente tus bienvenidas alegran a cualquiera pero a la misma vez sorprenden. — Me encuentro bien, ya sabes como soy así que supongo que estabas esperando una bienvenida así — ella asintió — para que te fijes, bueno cambiando de tema, mira necesito… — No digas nada más, en dónde está tu carcacha para ver de que le dio la chiripiorca esta vez. Espero de corazón que tenga arreglo. Gabriela miró a Marcus pero por suerte no lo reconoció, olvidamos por completo que él se escondiera, lo presente como MB y ella salud

