CAPITULO 01

2575 Words
//TIEMPO: HACE 7 AÑOS// Salir de la zona de confort no es fácil para nadie, y mucho menos dejar el lugar en el que has vivido toda tu vida, pero experimentar cosas nuevas forma parte de la vida y se necesita mucho valor y atrevimiento para acostumbrarse a los cambios que conlleva mudarse a un lugar que es nuevo para ti, en el que tendrás que vivir, al menos, durante los próximos 3 años. En mi caso, este nuevo lugar para mí es la ciudad de Lansing, hace apenas dos días dejé mi querido condado de Mason, mi madre me dejó en la estación de tren, como la madre maravillosamente dramática que es, nos retrasamos casi media hora en la que me dio mil y un consejos sobre lo que no debería hacer viviendo en otra ciudad, y que debería intentar hacer amigos, sacar buenas notas, comer y dormir bien, sí, son consejos normales que daría una madre, pero como ya conocía demasiado bien a mi madre, no podía faltar la charla sobre los chicos. Según ella, este sería su mejor consejo, que si me encontraba con un chico guapo, inteligente y a ser posible con buenos ingresos, no perdiera la oportunidad, y que usara protección si decidía empezar a experimentar con mi vida s****l. Sé que es demasiado incómodo hablar de esto en una estación de tren, pero así es mamá, demasiado directa y descarada. Tratando de dejar de lado esa incómoda charla, me despedí con un fuerte abrazo, porque en medio de todo, ella es mi madre y la extrañaría, no la volvería a ver hasta las vacaciones de mitad de año y serían 6 largos meses donde tendría que concentrarme en mis clases de repostería. Me remuevo tumbada en la cama de la que ahora es mi habitación, en el cuarto de invitados de la casa de la familia Wilson. La familia Wilson siempre había estado cerca de mi familia, Cora Wilson y yo habíamos sido compañeras de infancia y fue gracias a su abuela que mi madre pudo superar la muerte de mi padre hace muchos años. A lo largo de los años no había tenido mucho contacto con Cora, pero durante las últimas vacaciones tuve la suerte de volver a encontrarme con ella, aunque el encuentro con ella fue muy gratificante, no lo fue el encuentro con cierto chico egocéntrico, pero no nos desviemos del tema, el hecho aquí es que gracias a la constante comunicación que empecé a tener con mi amiga, ella me informó que en su ciudad hay muchas academias e institutos de repostería, así que empecé a leer sobre ellos y de hecho muchas de las instituciones a las que siempre quise asistir están ahí, así que durante varios meses me preparé para solicitar una media beca en la mejor academia de repostería que existía en Michigan, FoodBlue Academy. El día que envié mi solicitud pensé que no iba a entrar, quiero decir que no es que subestimara mi talento en la cocina, es que estamos hablando de la mejor academia para alguien que ama la repostería como yo, pero envié mi solicitud de todos modos, mi madre siempre dice que en la vida hay que arriesgarse porque si no vivirás en la incertidumbre de lo que hubiera sido pero no fue. Así que, siguiendo el consejo de mi madre, decidí seguir adelante y envie mi solicitud, a las pocas semanas recibí respuesta y para mi gran e inmensa sorpresa, había sido calificada entre los tres finalistas para la media beca, me hicieron la entrevista final y como dicen "persevera y lo alcanzarás", pues eso fue lo que me pasó, conseguí ganar esa media beca por la que me había roto la cabeza y me había llenado de tanto estrés. Pero después de todo, valió la pena, cuando se lo dije a Cora, ella no dudó en ofrecerme su casa como lugar para quedarme el tiempo necesario, mi madre habló con sus padres y se alegraron de tener a alguien en casa ya que Cora se iba ir a la universidad, por eso estoy aquí ahora, en su casa. Sus padres, el Sr. Luca y la sra. Amelia Wilson, me recibieron en la estación de trenes de Lansing y desde el primer día me dieron una cálida bienvenida. Además, la señora Amelia tiene su propio restaurante y se ha ofrecido a darme un trabajo a tiempo parcial en su exitoso restaurante, lo que me ayudaría a pagar la otra mitad de mis clases en la academia, así que eso es genial. Ya son las 6 de la mañana y no he podido dormir, aún no he podido acostumbrarme al nuevo espacio que será mi habitación por un tiempo, es eso o es mi impaciencia por que mis cursos comiencen ya, aún faltan dos días para que comiencen los cursos y creo que es esa sensación de un nuevo comienzo lo que me hace tener tanto insomnio, aunque también puedo culpar a las enormes tazas de café que tomo todos los días. Sí, soy una fanática del café, de su aroma, de su textura, de la forma en que atrae a una persona con su suave olor pero cuando lo bebe puede sentir lo fuerte que puede ser. Además, forma parte de la costumbre italiana de mi familia tomar una taza de café mañana, tarde y noche. Me doy la vuelta en la cama y me arropo más con el edredón intentando dormirme en la cálida cama, pero nada parece relajar mi cuerpo, dando un largo y pesado bostezo, destapo mi cuerpo del cálido edredón y me siento a lo orilla de la cama. Bueno, parece que por hoy no voy a dormir más. Giro mi vista hacia la ventana y puedo ver que el cielo se está despejando y se ven algunos rayos de sol lejanos en el cielo. Se me ocurre una idea y finalmente me levanto completamente de la cama, estirando los brazos hacia el techo. Me quito el pijama y me pongo mi ropa deportiva azul marino. Me recojo el pelo teñido en un moño desordenado pero libero mi frente de mis mechones rebeldes. Pongo mi teléfono en el bolsillo y también la copia de las llaves de mi casa. Salgo sigilosamente del dormitorio, las luces de la casa siguen apagadas, así que es obvio que el señor y la señora Wilson siguen durmiendo, por lo que intento hacer el menor ruido posible mientras me coloco mis zapatillas en la entrada. Salgo de casa y el aire fresco de la primavera me saluda y hace que se me ericen los vellos de los brazos hasta que se acostumbran al clima, camino lentamente por el jardín delantero que tiene la casa, el cielo parece más claro y eso me da más confianza para salir a la acera de la calle. Me han dicho que el bosque de aquí tiene una ruta específica para los corredores y con el objetivo de encontrarla, estiro un poco las piernas haciendo flexiones y tratando de calentar los músculos. Con el cronómetro de mi teléfono, mido mi tiempo de salida y me pongo los auriculares en los oídos donde suena la canción *Bad Chick de SoMo*, con mi música de fondo lista, empiezo a trotar por el camino, pasando por varias casas, muchas son muy pintorescas pero trato de concentrarme en el camino hasta que a lo lejos veo la entrada a un camino que se adentra en el bosque. Nunca he sido de esas chicas a las que les da miedo el bosque, al contrario, para mí poder pasar tiempo con la naturaleza es una forma estupenda de despejar la mente porque ya no te centras en las cosas que llenan tu mente sino que te das cuenta de que la vida puede ser muy bonita una vez que te paras a observar y a disfrutar del regalo que supone tener una naturaleza mágica. Mientras aprecio los árboles que crecen mientras camino por el sendero, siento los primeros rayos de sol golpear mi cara, haciendo que pueda sentir la calida vitamina D en mi piel, continúo mi camino con mi trote. En Mason siempre me gustaba salir a correr de vez en cuando, siento que me da energía y me ayuda a mantenerme en forma, porque hacer muchos postres y disfrutar comiéndolos no favorece en absoluto el mantenimiento de mi peso. No me sorprende ver a algunas personas delante de mí que, al igual que yo, se han levantado temprano para hacer algo de ejercicio. Muchos son mujeres y otros son hombres. Me alegro de tener compañía, al fin y al cabo si me hago daño, podría pedir ayuda. Me viene a la memoria la imagen de mí corriendo por el bosque de Mason, sobre todo la persona con la que corría esa vez, el mejor amigo de Cora, Marco, el chico guapo que conocí hace varios meses, habíamos competido en la carrera por el bosque que mi primo Adriel nos había convencido de hacer, yo no tenía muchas ganas de correr esa vez pero soy muy susceptible a los retos y Marco parece que se dio cuenta porque me provocó para correr con él. En ese momento sólo mi deseo de ver su ego avergonzado fue mi incentivo para aceptar el reto, lo cual fue un gran error porque en un acto de distracción quiso coquetear conmigo pero al no prestar atención al camino, tropecé con la raíz de un árbol que sobresalía del camino, causándome una pequeña lesión en el tobillo. Y por mucho que hubiera querido seguir corriendo y vencer a ese tipo, tuve que comerme mi orgullo y dejar que me ayudara si no quería que mi tobillo me doliera más de lo debido. Aquel espantapájaros pesado, como lo llamaba, me había caído mal desde el principio cuando lo había conocido, parecía un tipo al que sólo le gustaba ligar y se consideraba popular, no entendía cómo Cora era amiga de un tipo como él pero según ella, Marco sólo era así por fuera, en realidad era muy simpático cuando lo conocías mejor. Lo dudo mucho. Pero ¿Por qué estoy pensando en eso justo ahora? Sacudo mi mente de esos pensamientos, no debería estar pensando en ese chico, ahora solo tengo que intentar relajarme y disfrutar de la vista, me pongo la capucha de la sudadera en la cabeza y mis pies siguen trotando y sigo hacia adelante. Mi cuerpo ya entro en calor y agradezco que aire fresco este corriendo para refrescarme. Veo algunaa ardillaa subiendo por los arboles, son realmente hermosos y las flores del lugar hacen mucho mas pintoresco el paisaje. Podría acostumbrarme a esto, la naturaleza está en su máximo esplendor y estoy segura de que este será uno de mis lugares favoritos de la ciudad. //Narrador Omnisciente// Mientras Liv disfrutaba de su carrera y contemplaba la relajante vista de la naturaleza, no se fijaba mucho en la gente que la rodeaba. Especialmente cierto tipo que, como ella, se había levantado temprano para ir a hacer su ejercicio matutino como acostumbraba a hacer todos los días, para Marco es algo muy normal salir a hacer ejercicio por el camino del bosque, conocía a casi toda la gente que venía al camino a hacer trotes o correr, estaba el hombre que siempre llevaba ropa deportiva muy colorida, la mujer con elástico en la cabeza y sudaderas de lana naranja en las pantorrillas, luego está la gente normal que hace footing sin mucho problema, pero por supuesto están las chicas que a menudo vienen al sendero sólo para fingir que hacen ejercicio mientras observan a algunos de los chicos que se ejercitan, y con esto me refiero a chicos guapos con un cuerpo bien trabajado como Marco Meyer, que es conocido como el más coqueto y mujeriego de los hermanos Meyer. Las chicas intentaban fingir que trotaban o corrían a su alrededor, él por su parte era consciente de los cotilleos que estas chicas hacían sobre él, no le molestaba en absoluto, al contrario, disfrutaba de tener muchas admiradoras, que serían solo eso, admiradoras y quizás alguna podría ser un buen rollo de una noche, porque si amigas, no buscaba una relación en absoluto, no después de la último relación que había tenido que pasar por culpa de una pelirroja mentirosa y excéntrica, Marco no volvería a abrir su corazón a ninguna mujer que quisiera entrar en su vida, pero eso no le impedía divertirse de vez en cuando, al fin y al cabo, su tiempo en Lansing ya tenía una fecha límite y luego volvería a Nueva York. Hoy no es un día especial, más bien ordinario como siempre, Marco trotaba sumergido por el sendero rodeado de espesos árboles verdosos, sintiendo las miradas curiosas de varias mujeres sobre él, ninguna de ellas podía evitarlo, el tipo era condenadamente guapo y no importa si eres mayor o menor que él, tus ojos no pueden negar la belleza que este tipo posee. Con una sonrisa autocomplaciente en su rostro, Marco pasa junto a varias mujeres que se dirigen de nuevo hacia la salida del sendero, por supuesto también hay miradas de envidia de algunos hombres que recelosamente envidian su buen aspecto. Marco los ignora y continúa su rápido trote. Los músculos de sus brazos y piernas se muestran a través de la fina tela de su ropa deportiva que lleva puesto, a pesar de ser un simple polo y un pantalón sin mucha gracia, todo en él gritaba sexy. (Y esta narradora , su servidora, puede dar fe de ello). XD Su mirada se mantiene en el recorrido que hace, pero al dirigirse al frente, puede ver a una chica de complexión media, caderas ligeramente pronunciadas, unos mechones de pelo rosa,pegados a la frente por el sudor, mientras el resto está oculto bajo una sudadera con capucha y su cara está completamente sonrojada por el ejercicio. Ese pelo, esa cara, ese enrojecimiento, lo he visto antes. El chico frunce el ceño mientras ralentiza su trote, mirando a la chica que pasa a su lado. Volviéndose a mirar, completamente confundido, observa cómo la chica se aleja por el camino hasta que la pierde de vista. ¿Chica pelirosa? ¿Pinky? - susurra para sí mismo, recordando a la chica que conoció hace tiempo y de la que le gustaba burlarse haciéndola enfadar para verla sonrojarse. ¿Qué hacía ella aquí? ¿No debería estar en el condado de Mason? Todas esas preguntas se formularon en su mente al recordar aquel fin de semana en el condado de Mason, fue muy divertido para él. No sabía qué estaba haciendo aquí o si la chica que acababa de ver era realmente la misma que resultó amiga de su mejor amiga, pero en cualquier caso, esta chica había conseguido llamar su atención, por lo que recordaba su carácter era muy .... muy especial por así decirlo. Siempre sintió curiosidad porque ella no parecía estar interesada en él en absoluto. Inconscientemente se pasó la lengua por los labios humedeciendolos y respiró profundamente. Bueno, si está en la ciudad, sería interesante volver a verla. Ya que su hermano mayor y su mejor amiga estaban fuera de la ciudad, al menos le resultaba divertido molestar a la chica del pelo igual al dulce de algodón. Con estas ideas en la cabeza, reanudó su trote por el camino. Esto es todavía el principio ..... --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Música*: Bad Chick de SoMo
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