CAPITULO 02

1875 Words
¡Es hoy! ¡Es hoy! La popular voz de un meme de internet hace eco en mi cabeza. Hoy empieza mi nueva etapa academica. Con entusiasmo me levanto de la cama y le dirijo al baño para arreglarme. Despues de estos dias aqui en Lansing, estuve recorriendo algunos lugares principales de la ciudad. La señora Amelia me llevo a conocer su restaurante, lleno de clientes y varios trabajadores atendiendo cada mesa, y lo mas impresionante es su enorme cocina, tan preparada y tan brillante. Me enamoré de esa cocina. Ella me explicó que podría comenzar a trabajar medio tiempo cuando organice mis horarios de clases y que quizas sea mas favorable para mi, ir al restaurante solo los fines de semana. Termino de arreglar mi cabello haciendome una cola de caballo y me pongo la ropa que preparé en el armario para el día de hoy. Me miro en el espejo alisando la blusa rosada y la falda de flores que me queda hasta cinco dedos bajo la rodilla, que ayuda a disimular las curvas de mi cadera, el espejo de cuerpo entero refleja mi figura por completo, estando contenta con mi aspecto mi rostro refleja una enorme sonrisa que no me opongo a ocultar. Dandome mi propia aprobación asiento la cabeza y me dirijo al perchero, cuelgo en mi hombro mi mochila marron y camino hacia la sala de la casa. El aroma a café y galletas llena mis fosas nasales y mis pies se dirigen a la cocina. - Buenos dias Liv- saluda la dulce voz de la señora Amelia. - Buenos dias Lia- la saludo con el apodo que de pequeña le decia. - Emocionada por tu primer dia?- ella me alcanza una taza de café le agradezco. - Siento que mi corazón esta bailando de lo acelerado que esta- digo con entusiamo. La ayudo a llevar el desayuno a la mesa y ambas nos sentamos en el comedor. - Sigo insistiendo que puedes llevarte el auto de Cora, no tienes que tomar el autobus. - No se preocupe, prefiero ir en autobus, no soy tan buena manejando. - Cora tampoco lo es y creo que ese auto ya esta acostumbrado- ambas nos reimos de su comentario. - Lo pensaré, no quisiera causar problemas, creo que los peatones lo agradecerán. Seguimoa hablando uno minutos hasta que termino mi desayuno, terminando de lavar mis servicios me despido de ella y voy hacia la puerta a colocarme mis botines marrones. - Que tengas un lido día Liv- me despide Amelia desde el comedor. - Nos vemos mas tarde- le respondo y termino por salir del portico. La primavera se siente en todos lados, los capullos de las flores estan recientemente abiertos, las mariposas rebolotean sus alas al rededor del jardin, los pajaros vuelan en el cielo azul y la luz de la mañana ilumina toda la calle. El paradero del autobus esta a unos cuadras y el siguiente autobus pasará en 25 minutos asi que camino pacientemente por la vereda. Algunos vecinos cerca de la casa estan arreglando su jardin o simplemente toman aire desde sus jardines delanteros. Educadamente los saludos, varios responden al saludo y yo continuo mi camino. Ya quiero iniciar mi primera clase. ¿Quienes serán mis compañeros? Espero que nos llevemos bien. Estoy tan emocionada, por mi iría saltando de la emoción pero ahora me estoy conteniendo, no quiero que piensen que estoy loca, apenas he llegado a esta ciudad y no quiero un mala reputación. Veo a lo lejos el paradero, asi que me dirijo directamente hasta ahi quedandome parada al lado del letrero del paradero. El cielo realmente se ve muy claro y libre de nubes. - Hoy será un gran día- me susurro para mi misma y sujeto mejor las correas de mi mochila. Mi mirada se posa en la pista, no pasan muchos autos, pero en menos de cinco minutos debe de llegar el autobus. She ain't got no money Her clothes are kinda funny Her hair is kinda wild and free Oh, but Love grows where my Rosemary goes And nobody knows like me Tarareo un poco una canción en mi mente. Estoy segura que pareceré una niña pequeña pero no puedo evitarlo, cuando estoy feliz me pongo asi. Algunas personas estan a unis metros de mi, una señora esbelta de cabello corto color rubios, esta parada esperando al lado de otra una señora más mayor, ambas llevan algunas bolsas de mercado, les doy una timida sonrisa en forma se saludo y ellas me devuelve el gesto. Mira por unos instantes mi telefono, algunos mensajes de mi prima Ilsa, otros se mi madre y varios audios del chat grupal que tengo con mis amigos Trevor, Liam, Kyla y Joisse, apesar de haber terminado la escuela, los cinco nos mantenemos en contacto y nos hacemos videollamadas, hoy saben que empiezan mis clases asi que tambien estan emocionados por mi. El sonido del rugir de un motor cerca de mi se escucha y me saca de mis pensamientos, levanto mi mirada hacia la pista y un deportivo Mercedez Benz frena aun lado del paradero. Confundida mi frunzo ceño mirando el auto. Las lunas polarizadas del coche me reflejan, veo como lentamente la ventana del copiloto se baja y un hombre dentro, sentado frente al volante me mira, lleva puesto unos lentes de sol negros, aun sin entender veo como baja del auto y sale rodeando el carro. Cuando esta al frente de mi se saca los lentes de sol y totalmente desorientada lo reconosco. Es el mismo chico que conocí hace varios meses atrás, el mismo que resultó ser mejor amigo de mi amiga Cora, el chico molestoso esta frente a mi. Marco Meyer. Me mira con su sonrisa de dientes blancos y su mirada me repasa de arriba a abajo y vuelve su mirada hasta mi rostro. - Nos volvemos a ver chica pinky- su voz tiene su peculiar sonido atrayente. - ¿Qué demonios?- es lo primero que sale de mi boca- ¿Tu? - Tambien me da gusto verte- sus ojos azules me miran con diversión y vuelve a mi estomago esa molesta sensación que su presencia me causa. - Yo lamento que mis ojos tengan que verte- le respindo con molestia sintiendo que todo mi buen humor se va. - Tan cariñosa como siempre. - Tu tan molesto como siempre ¿Qué haces aqui espantapajaros? - Yo debería preguntar eso, esta es mi ciudad ¿recuerdas? - Por donde yo sé, no veo tu nombre como propietario de la ciudad, asi que se me es permitido estar aqui. - Tranquila que no buscaba echarte- da un paso hacia mi- al contrario, estoy encantado de que hayas venido hasta aqui para verme- me da una sonrisa egocentrica de lado. Una risa seca sale de mi boca. - Ja! ya quisieras que haya venido por ti, nisiquiera me acordaba de ti- le miento- es más, hagamos como si no nos conocieramos. - Me hieren tus palabras Pinky- finje que le duele el pecho, por instinto ruedo los ojos- pero te perdonaré solo porque estoy de buen humor. - Yo ya no lo estoy, gracias a ti, asi que desaparece. - No seas tan agresiva conmigo preciosa, pero hablando en serio¿que te trae por Lansing? - Eso no te incumbe- le respondo cortantemente, sus ojos me dan una mirada de "en serio?" - No dejarás de molestarme hasta que te lo diga ¿cierto? - Me alegro que ya me vayas conociendo- responde divertido. - Bien, para que no andes de molesto, te lo diré- suelto un suspiro y me paso la mano por mi cabello- He venido para estudiar aqui y me quedaré por un tiempo. -Entonces nos veremos más a menudo- lo dice más para él mismo. - Preferiría que no, no quiero que mi higado se pudra de tanto renegar contigo. - Yo diría que tu cuerpo agradecería mi presencia- su tono coqueto sale a relucir nuevamente, entiendo su doble sentiso y siento mis mejillas sonrojarse. Este tipo que molesto es. Un carraspeo llama nuestra atención y miramos a un lado. Las mismas mujeres que estaban a unos metros en el paradero, ahora se encuentran cerca a nosotros. - Marco- llama la mujer rubia, ella gira su mirada hacia mi- ¿conoces a esta linda chica?- su sonrisa es muy calida y por inercia me hace sonreirle. - Ah- él se rasca la nuca- si, ella es amiga de Cora. - Mucho gusto, me llamo Liv- le extiendo mi mano. - Hola Liv, yo soy Marlyn Meyer, madre este chico pesado- en vez de tomarme la mano ella me atrajo hacia su cuerpo y me envolvio en un abrazo. - ¡Mamá! no puedes decir que soy pesado ¡soy tu hijo!- Marco se queja infantilmente. - Pero si eres pesado- dice la otra señora con las bolsas de mercado. - ¿Tu también Antonia?- reclama ofendido- y yo que creí que me querias. - Ya, no te molestes hijo, ten lleva las bolsas al auto- el espantapajaros rueda los ojos y obece a su madre. Me aguanto la risa y veo como con suficiente habilidad carga las pesadas bolsas. - Dime querida ¿no eres de aqui cierto? nunca te habia visto en la ciudad- - No, yo soy del condado de Mason, vengo por algunos estudios. - Y tienes familia aqui? donde te estas quedando? - Los señores Wilson son amigos de mi madre asi que me quedo con ellos. - Con Luca y Amelia? ah ya lo recuerdo! me dijieron que vendría alguien a quedarse con ellos, no pensé que fuera una chica tan joven y linda como tu- me dice con mucho carisma. - Gracias- agradezco ante su halago. Ella no se parece para nada en su hijo, ella es más amable. - Ya mamá, dejala, debe tener cosas que hacer- Marco vuelve hasta quedar cerca a nosotros. - Espero verte pronto querida, debes contarme todo de como es C.Mason, dicen que ahi es el unico lugar en Michigan en donde crecen unos hermosos arboles de Tamariz. - Si, son nuestro mejor orgullo- ella se despide de un beso en la mejilla e ingresa al auto al igual que la otra señora que se despide educadamente. - Bueno, Pinky, nos veremos luego- él se acerca a mi y sin pensarlo deja un beso en mi mejilla. - Oye, de uno a dos metros- doy un paso atras. - Adios preciosa- me guiña el ojo y se vuelve a colocar sus lentes de sol para meterse a su auto. No puedo controtar las sangre que esta en mis mejillas asi que trato de ver a otro lado. Para mi suerte, mi autobus al fin llega y aprovecho para subirme rapidamente a este. Soltando el aire que he retenido inconcientemente. Estupido, pesado y sexy espantapajaros. Tenia que toparme con él y encima ahora ya conozco a su madre. Diablos, yo que no quería pensar en él y ahora lo tenia que volver a ver. Basta Liv! hoy es un nuevo día, en menos de una hora empieza tu sueño concentrate en eso. Dandome animos para despejar mi mente, me siento en una de los asientos azules del bus.
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