CAPITULO 03

2908 Words
Tenia razón, el primer día fue increíble, ningunas de las fotos que había visto sobre las instalaciones de la academia se comparaban con admirar todos los detalles en vivo y en directo. Los asesores nos dieron un recorrido completo del lugar, no puedo negarlo, no solo me gusto todo sino que mis ojos de quedaron encantados de todo el lugar en donde tendríamos nuestras clases y donde practicaríamos los distintos platos y postres que haríamos. El gran edificio llevo de ventana de vidrios tiene 7 pisos, solo el primer piso es la zona de recepción y oficinas de gerencia y salas de profesores, los demás pisos son específicamente salones y enormes laboratorios con cocinas y mesas especiales para todos los alumnos. Durante la orientación conocí algunos de quienes serian mis compañeros a partir de hoy, James, un chico un poco friki con grandes lentes redondos y camisas muy bien planchadas; Sophie, una chica extrovertida con cabello afro; y Emma, una chica rubia con gran pasión por los deportes y según ella muy buena skater. Los cuatro nos sentamos juntos en una de las largas mesas del salón 403, a partir del primer día seriamos un equipo de 4, entre nosotros tendremos que trabajar en las tareas y proyectos que nos dejaran. Tuvimos tiempo de conversar entre nosotros e intercambiar números, somos un grupo completamente diverso pero de alguna manera hemos congeniado bien. Ya hace una semana desde que comenzamos, las clases van bien y hoy es viernes, tenemos nuestro primer proyecto así que, cada grupo tendría que quedarse hasta terminar un postre especial, que cada ingrediente describa la personalidad de cada uno de los miembros del equipo. Decidimos hacer una rica tarta de queso con caramelo salado, nueces y almendras molidas. Justo ahora ya teníamos el postre listo para ser presentado, frente a la mesa los cuatro estamos parados frente al profesor y chef experto, Ivan Toller, nuestro experto y desde que lo conocí, un muy exigente maestro. - Adelante equipo 3, muéstrennos su labor- habla el docente. -Buenos tardes con todos, hoy nosotros queremos presentarles nuestro proyecto, Tarta de queso con caramelo salado, nueces y almendras- empieza Sophie. - La formación de la tarta es por lo cuajado del queso, al contrario de lo que se piensa la textura queda cremosa y suave y tiene el toque crocante por los frutos secos incorporados- le continua James. - La suave crema representa a Sophie por su gran amabilidad, el caramelo salado es James porque es agradable para todas las personas, las nueces y almendra se miran rudos por fuera pero son dulces y sensacionales por dentro al igual que Emma- prosigo yo. - La canela, por su aroma y contextura, hace sentir en casa a todos, tal cual lo hace Liv. Su toque de caramelo salado en medio de todo el dulzor es lo que hace tan especial esta tarta. Además, describe perfectamente nuestra descripción de grupo, como aun en medio de tanto dulce, es decir, en medio de Sophie , Liv y yo, el toque salado, es decir, James, resalta y caracteriza al equipo con su peculiaridad.- puntualiza Emma. El profesor parece analizar cada palabra que hemos dicho, su mirada es realmente penetrante, parece que te quiere traspasar con su rayo láser imaginario. Los segundos pasan y parecen tardar mucho mas de lo esperado, es realmente estresante esperar por su respuesta pero en cuanto menos lo esperamos, su mirada se suaviza ligeramente y las notables arrugas a los alrededores de sus ojos, se hacen notar mas. - Bien- el profesor Ivan se levanta de su asiento y da un aplauso- excelente exposición, solo falta lo mas importante, probarlo. Con suma elegancia tomo la cuchara de plata y se llevo un trozo de la tarta a su boca, saboreando lentamente, cada movimiento parece gustarle y disfrutar de cada particular sabor, termina de degustar y suelta un suspiro. - Para ser novatos el resultado es muy agradable, aunque aun le faltan algunos arreglos, esta muy delicioso- siguió masticando- tienen potencial chicos- nos felicita y termina de dar los detalles que debemos mejorar para acentuar mas el sabor de caramelo salado. . . . Luego de nuestra presentación y algunos adelantos de la próxima clase, el día en la academia acabó, todos salimos del edificio, con los chicos caminamos por las calles alejándonos de la academia. - Chicos, debemos celebrar este primer éxito- dice Emma llamando nuestra atención. - Si! conozco un karaoke cerca de la plaza central- propone Sophie. - No! mejor vayamos a la sala de bolos del centro comercial- hablo yo. - Si quieren entretenerse vayamos a escalar a la palestra, esta a unas cuadras de aquí- interfiere James mientras se acomoda los lentes en el puente de su nariz. - Me gusta esa idea- le apoya Sophie- saben que amo todo lo que conlleve esfuerzo muscular. - Pero tiene alguna zona para comer?- pregunta Emma. - Si, hay una sección de comida, tienen de todo, hasta venden pizzas y hamburguesas. - Genial, entonces me apunto. - Yo iré pero solo por la comida- argumento. - Vamos Liv, debes de poner a trabajar esos músculos flojos- Sophie palmea mi brazo. - Mis músculos no son flojos, solo les gusta descansar- me justifico. - Si aja- la rubia rueda sus ojos. Todos nos fuimos caminando hasta la dirección que James nos guió, el establecimiento es realmente grande por dentro, las paredes desde la entrada son tan altas, lo suficiente para ser consideradas buenas montañas de escalar. The King Park El enorme letrero con el nombre del lugar nos dio la bienvenida. - Miren chicos ahí esta- James con su mano estirada señala la pared del fondo del lugar, una enorme y gran palestra se levanta como la más sobresaliente del establecimiento- LA GRAN Y ESPECTACULAR MADRE OSA. - ¿Madre Osa?- las tres preguntamos confundidas -Si, lo apodaron con ese nombre porque escalarlo están extremo como enfrentarse a una madre Osa- James hace una mueca graciosa- ES MORTAL!- dice lo ultimo casi gritando. - No intentes asustarnos- le dice Sophie golpeando el brazo de nuestro amigo. - ¡Auch! ¡no seas tan tosca!- se queja él. - Ya chicos, dejen de jugar y vayamos a escalar- anima Emma. Con un poco de lentitud los sigo detrás, mirando detalladamente cada una de las paredes llenas de piedras artificiales para escalar. No soy muy fan de las alturas, tampoco es que tenga acrofobia* pero nunca me ha gustado las alturas. Muchas personas están en grupos de amigos, parejas o hasta familias y están escalando sujetados a los arnés de seguridad. Llegamos hasta la dichosa Madre Osa, levanto mi mirada y mira hacia arriba echando mi cabeza hacia atrás. - Chicos ¿por qué mejor no iniciamos con la palestra mas pequeña?- señalo detrás mío- miren esa no es tan larga- doy un paso hacia atrás y hago el amago de querer ir para la otra pared de escalar. - Esa se ve muy aburrida Liv- Emma se acerca a mi lado y enreda su brazo con el mío- ven, será divertido- me arrastra con ella. Los encargados nos pidieron algunos datos y si teníamos alguna enfermedad, estando todo listo nos ayudaron a colocar los arnés. Veía como muchas de las personas subían y bajaban con tanta agilidad. ¿Cómo es que pueden hacer eso? Lo hacen parecer tan fácil Los primeros en subir fueron James y Sophie, con facilidad ambos comenzaron a escalar. Aferre mis manos cubiertas por unos guantes de protección a la soga del arnés, Emma empezó a subir poco a poco. - Anda Liv, no están difícil- me anima, dando una sonrisa de boca cerrada coloque mis manos sobre la primera fila de piedras. - Esta bien ahí voy- respondí- ¿Qué tan difícil puede ser?- me incentive a mi misma. Doy el siguiente paso y subo mis pies sobre las piedras de color aferrando mas fuerte mis manos, con lentitud fui subiendo un par de piedras mas. Ok esto no esta tan mal - ¿Es divertido no lo crees?- escucho a Sophie decir mientras esta pasando a mi lado bajando con cuidado. Soy solo yo o ¿ellos escalan mas rápido que el hombre araña? - Si claro, muy divertido- le respondo con sarcasmo y ella se ríe y sigue bajando. Tomo un poco de aire descansando un poco antes de volver a subir otro peldaño mas. -Vamos Livi tu puedes- me anima James quien también esta volviendo a bajar. ¿En serio, tan rápido son estos chicos? Alce mi mano para sujetarme de la siguiente piedra pero esta es muy pequeña y hace que resbale la mano haciendo que me sobresalte y suelte un grito del susto. - Ahh!- como instinto de supervivencia hago que mi otra mano busque donde sujetarse encontrando de milagro otro piedra artificial cerca de mi. Me pego como goma al muro y cierro los ojos intentado calmarme. ¡Dios! Liv nunca debiste aceptar subirte a esta cosa! Mientras me maldecía por subir hasta aquí, escucho como la morena y el de lentes me pregunta si estoy bien. - ¡Tranquila Liv! ¡solo sujétate bien, tienes la soga de seguridad! -¡Si! ¡sigue subiendo con cuidado, no te preocupes! - ¡Es fácil decirlo!¡ustedes ya están sobre suelo firme!- les grito como respuesta. Mi cuerpo esta completamente tieso y con los ojos cerrados me mantengo en mi lugar, sin querer moverme por el miedo a caer, aferro fuertemente mis manos a las piedras. ¡Nunca mas volveré a subir! ¡No vuelvo hacerles caso! - Miren nada mas a quien tenemos aquí- esa ronca voz me saca de mis pensamientos haciendo que vuelva abrir los ojos. Topándome con la persona que menos quiero ver en estos momentos. -¡¿Qué diablos haces aquí espantapájaros?! - él esta sujeto a las piedras coloridas cercanas a mi. - Estaba pasando un buen rato hasta que una chica miedosa grito llamando la atención de todos. - ¿Chica miedosa? no tengo miedo, solo me resbale. - Si claro, lo que digas- él rueda los ojos. - De todas maneras, ya te dije que no te quiero cerca de mi, así que sigue con lo que estabas haciendo. - Creí que necesitarías un poco de ayuda- me responde con su sonrisa burlona. - No te necesito, vete- - Vamos, pareces una garrapata con miedo pegada al muro- lo miro mal por su molesto comentario. - No estoy para tus comentarios burlones Marco- respondo irritada, mi mirada se posa debajo de mi y por fin veo todo lo alto que he logrado subir. ¡Estoy en el maldito Everest! -¡Por las orejas de Sherk! ¡esto esta muy alto!- suelto sin pensar mirando asustada la altura. - No es para tanto, solo estamos a mitad del muro. - ¿La mitad?- miro hacia arriba y él tenia razón faltaba mas trayecto hasta llegar a la cima-¡¿Cuándo creció tanto?! Siento mi pulso volver acelerarse y mi respiración estancarse un poco. Marco frunce el ceño y siento su mirada interrogante. - ¿Acaso tienes miedo a las alturas?- pregunta, yo solo guardo silencio. No, no tengo miedo a las alturas- me niego a mi misma- es solo un poco de altura, todo va estar bien ¿tengo un arnés de seguridad no? - Ey- él llama mi atención volviendo a la realidad, sus ojos me miran con un poco de duda y sin decirme otra cosa se acerca mas hasta mi sitio, quedando literalmente pegado a mi lado. - ¿Qué-que haces?- tiemblo un poco ante su cercanía. - Te ayudaré a bajar- dice como si fuera obvio. - ¿Que? no-no, déjame, puedo hacerlo sola. - Parece como si en cualquier momento te desmayarás del miedo, deja que te ayude- intenta posar su mano sobre mi cintura pero retrocedo mi cuerpo y eso hace que mi pie casi resbale de donde esta sujeto haciéndome soltar otro grito. -Ahh!- con miedo me reafirmo en mi agarre- no-no te acerques por favor. - Deja que te ayude, bajaremos juntos- niego con la cabeza. - No, no, no me moveré de aquí. - Si sigues así, tus brazos se cansarán y terminarás por caerte. Con el ceño completamente fruncido lo miro desconfiadamente. ¿Dónde están los instructores de estos juegos cuando se los necesita? - Deja la terquedad, aprovecha que estoy ofreciéndote mi ayuda- Tan arrogante como siempre. Vuelvo a mirar hacia abajo y el piso sigue estando muy, muy abajo. Con completa frustración cierro mis ojos y resoplo. -Bien, no me queda de otra- acepto su ayuda de mala gana. El espantapájaros, pasa su mano por mi cintura y me apega a su lado. Siento una corriente eléctrica pasar por la zona en donde él mantiene su mano y me estremezco. -Es-espera- pido con temor. -Sujétate de mi, así no te caerás- lentamente paso mis manos por sus hombros- Y enrolla tus piernas en mi cintura. -¿Eso es necesario?- pregunto desconforme con su petición, -Es para que este mas segura -se encoge de hombros. De mala gana me impulso y enrollo mis piernas alrededor de èl. - Bien, ahora nos soltaré y caeremos de pie. -¿Que? ¿te vas a soltar? -Es la manera mas fácil de bajar. - No-no ¿Y si el arnés esta defectuoso? ¿Y si se rompe en cualquier momento?¿Y si no soporta nuestro peso y si nos caemos? Mi madre me matará si me lesiono en menos de un mes de haberme ido de casa.- entro un poco en pánico. - Cálmate Pinky, estaremos bien, solo aférrate bien. - No-no confió en ti. -Pues tendrás que hacerlo, soy tu única ayuda ahora. - Si el arnés se rompe y muero, volveré en las noches para te jalarte de los pies mientras duermas. -¿ Dices que tu alma me ira a visitar por las noches?- sonríe coquetamente haciéndome entender el doble sentido con el que él interpretó mis palabras. - ¡Eso no era lo que..!- no me dejo terminar de replicar cuando siento como nuestros cuerpos dejan el muro y empezamos a caer. Me aferro como un koala a sus hombros escondiendo mi rostro en su pecho y cerrando con fuerza mis ojos. ¡Ay mamá! ¡Voy a morir! La rapidez con la que caemos se siente como si me estuviera cayendo de un edificio, pero contrario a todo pronostico siento como aterrizamos suavemente en las colchonetas del suelo. Entreabro un poco mis ojos para confirmar que estamos en el firme suelo, me suelto rápidamente de él y me agacho abrazando el suelo. ¡Al fin! ¡creí que moriría! - Te extrañe querido suelo- con el completo drama heredado de mi madre, estiro mis brazos hacia el suelo. -De nada- escucho decir de parte de Marco mientras se quita el arnés de seguridad y extiende su mano hacia mi. Pasando completamente de su mano estirada, me levanto de mi lugar. - ¡Debiste avisarme y no soltarte de la nada!- le pego con mi dedo en el pecho. - Si lo hubiera echo, no hubiéramos bajado nunca- se remanga su polo n***o de mangas largas. Ahora puedo apreciar mucho mejor como esta vestido y lo que lleva puesto realmente lo favorece, sus anchos hombros se ven muy bien en ese polo. Pestañeo varias veces y ruedo los ojos. - De todas formas, gracias- digo mientras me saco el arnés. -¿Que dijiste?- se pone su mano en su oído y hace como si no hubiera escuchado. - Ya lo dije, no lo volveré a repetir- le doy la espalda y veo a mis amigos venir hacia mi. -¡Liv!- Emma levanta su mano y ella junto a los demás caminan hacia mi. - De nada Pinky, hasta pronto- Marco susurra en mi oído cuando pasa por mi lado, su aliento que choca contra mi sensible piel de mi oreja hace que mis vellos se ericen y por reflejo cubro con mi mano esa zona, él ve mi acción y camina alejándose de mi con una sonrisa satisfecha en su rostro. Los chicos pasan por su lado a paso rapido. - ¡Santo Dios! Liv ¿estas bien?- pregunta Sophie. -No sabia que tendrías tanto miedo a las alturas, lo siento- se escucha apenado James. - Esta bien chicos, estoy bien- los tranquilizo. - Menos mal que ese chico subió ayudarte- dice la morena. - Creí que era un instructor- responde confundida Emma. -No, los instructores usan chaquetas verdes- argumenta James. -Pero parecía muy confiado allá arriba ¿acaso lo conoces Liv?- pregunta la rubia. Miro hacia lo lejos y el espantapájaros esta conversando con un grupo de chicos que parecen ser amigos de él, en especial dos chicas que están frente a él sonriendole. Marco siente mi mirada y mira en mi dirección sorprendiéndome mirándolo y me da una sonrisa de lado guiñándome un ojo. La sangre se acumula en mis mejillas y aparto abruptamente mi mirada de él. -Para nada, es un completo desconocido- me giro hacia la salida- vayamos a comer algo, tengo hambre- es la primera excusa que encuentro para salir del lugar. Entre mas me encuentro con él, mas me hace sentir incomoda. Debo pensar en otra cosa. Empiezo a sacar algún tipo de conversación para evitar hablar de lo sucedido en la palestra.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD