Según los historiadores, se reconoce como primeros portadores de los zapatos con tacones, a los hombres, esta prenda servía para determinar el estatus social que poseías, entre mas alto era el tacón, mayor posición social mostraba en la sociedad de aquella época.
Claramente a esos hombres no les importaba la comodidad ni la seguridad
Y volviendo hasta mi posición actual, me encuentro aferrada a la baranda, bajando las escaleras de la casa de los Wilson, con sumo cuidado vigilo cada paso que doy.
Escalón por escalón
Sophie y Emma me dieron un largo discurso del porque debo usar si o si, los enormes tacones que tenia muy bien guardado entre mis cosas, mi madre los puso entre mi maleta, seguro teniendo las mismas intensiones que mis amigas, hacerme salir de fiesta para dejar las cuatro paredes de mi habitación.
Me siento sobre un maldito rascacielos
Termino de bajar las escaleras y quedo en plena vista de mis amigos que me esperan en la sala. Sophie, James y Emma están sentados en ese orden sobre el enorme sofá del living, mi amigo se nota muy nervioso entre ambas chicas, pero mucho mas cuando siente que Sophie le habla.
- Chicos, estoy lista- hablo llamando su atención.
- Wooah- a James se le escapa una exclamación de sorpresa.
- Wooah no ¡Que sexy amiga!-
- ¡Vas arrasar Livi!-mis amigos se levantan y se acercan hasta mi preparados para irnos.
- No se olviden chicos, van juntos y vienen juntos- el señor Luca se acerca hasta nosotros.
- No se preocupe señor Wilson, estaremos bien, tenemos a James de conductor- Sophie le da palmadas en la espalda de nuestro amigo que solo asiente con la cabeza.
- Ya sabes chico, trae sana y salvas a las chicas- como figura paternal, saca su lado protector y nos advierte que nos cuidemos.
- Prometo no quitarles los ojos de encima y no dejar que ningún chico se- es interrumpido por la mano de Emma sobre su boca.
- Ja ja que gracioso es él, que divertido- la rubia suelta con sarcasmo, presionando su mano sobre la boca de nuestro amigo para que no hable mas.
- Ya no digas mucho James, mejor ya nos vamos antes que se haga mas tarde-
- Diviértanse chicos- oímos a Amelia decir desde la cocina.
- Pero no tanto- completa la frase su esposo mientras nosotros solo nos despedimos con un a dios y salimos de la casa, para subirnos al auto amarillo de nuestra amiga morena.
James es quien esta sentado en el asiento del conductor, Sophie en el de copiloto y Emma y yo estamos en los asientos traseros.
- ¿Nerviosa?- me pregunta mi amiga.
- Por supuesto, sabes que me gustan las cosas tranquilas.
- Nos divertiremos, bailaremos y reiremos.
- Con estos tacones, ni loca bailo.
- Te acostumbrarás y lo sentirás mas ligero- la morena se une a nuestra conversación.
-Yo usaría esos tacones como armas ninjas- comenta James mientras mantiene su vista hacia enfrente.
Los cuatro nos sumergimos en una larga conversación, al menos hasta que llegamos al centro de la ciudad.
En la ciudad se empieza abrir paso a los edificios, son las 8 de la noche y nosotros estamos apenas llegando al centro de Lansing en donde a pesar de ser aun jueves, muchas personas están paseando entre las tiendas, restaurantes y más lugares. El auto se estaciona frente a un edificio con un gran letrero de luces let color azul y el nombre en letras gigantes de la discoteca "Stark Night".
- Hemos llegado señoritas- James como todo un caballero es el primero en bajar y con obviedad a la primera que abre la puerta es a Sophie, ella simplemente le agradece sonriendole, mientras él gira un poco su rostro para que no vea su sonrojo. Emma y yo que veíamos esa corta pero graciosa escena, nos damos una mirada cómplice y bajamos por nuestra propia cuenta del auto mientras nos reímos por lo bajo.
Los cuatro parados frente al portón n***o, sacamos nuestras identificaciones y avanzamos hasta la cola de personas que también quieren ingresar.
- Este lugar es muy popular- afirma Emma.
- Si, es uno de las mejores discotecas ambientadas de Lansing- nos dice James mientras se acomoda los lentes.
-Sigo sin entender como tienes tiempo para investigar meticulosamente cada dato de Lansing- le digo a mi amigo.
- Tengo un horario y un cerebro muy privilegiado- él se encoge de hombros.
- Vaya humildad James Potter- lo molesta la rubia.
- Por enésima vez, es Patter, P-A-T-T-E-R, que el señor de registros de haya equivocado no es mi culpa- se queja como niño, la cola va avanzando y las personas van entrando.
- Déjate de lloriquear y entremos, la noche nos espera- animadamente Sophie nos incita a caminar y pasamos al lado de los guardias de seguridad quienes observan nuestras identificaciones y sin problemas nos dejan pasar.
El tamaño del interior es inmenso y la cantidad de personas que hay es impresionante. Grupos mixtos de hombres y mujeres están bailando en la pista de baile siendo iluminados por varias luces de colores, parejas bailan pegados y otros ya pasaron a segunda base.
Si las hormonas tuvieran olor, estoy segura que el lugar olería a mucha pero mucha éxtasis y fogosidad, eso que apenas van hacer las 9pm.
- Aquí la fiesta ya está encendida- comenta Emma casi gritando por lo alto que retumba la música que cubre todo el lugar.
- Vamos hacia allá- James señala la parte de al fondo de la pista- ahí están las mesas y los puff.
Cómo pudimos nos abrimos paso entre las personas, varios hombres aprovechan que pasamos a su lado para piropearnos.
Asco
Un piropo de un desconocido jamás será algo agradable
Nos sentamos en una mesa redonda libre con muebles rojos, el ambiente hasta movido y las personas están tomando y bailando.
- Bien¿quien se ofrece a ir por las bebidas?- pregunta nuestro amigo, nuestros ojos se posaron en él con obviedad.
- ¿Cuántas a favor que él vaya?-las tres alzamos nuestras manos, James rueda los ojos sin reprochar se pone de pie.
- Ok, iré yo- responde a regañadientes- pero somos cuatro y me van a faltar manos.
Imitando su acción Emma rueda los ojos.
- Está bien niño, vamos yo te acompaño- la rubia se poner de pie y lo empuja ligeramente para emprender camino hacia la barra.
Sophie y yo nos quedamos en la mesa, ambas estamos sentadas frente a frente.
- Ya quiero ir a bailar, necesito desestresarme con la música- la morena se masajea los hombros.
- Esos niños a los que cuidas te tienen muy cansada ¿no?- comento en comprensión.
- No tienes ni idea, esos niños tienen más energía que yo a su edad, nunca se cansan- con fatiga apoya sus codos sobre la mesa y sus manos sostienen su rostro.
Su mirada pasa de mi hacia algo a mis espaldas, su gesto fatigado cambia por uno más intenso haciendo que sus ojos brillen y ella reincorporo su espalda sentándose correctamente y tirando su cabello hacia atrás.
Confundida por su gesto, giro mi rostro para mirar hacia donde ella está mirando.
El diablo
Este tipo está en todos lados
¿Que acaso la ciudad están pequeña?