Riendo, susurré: -Detente -mientras apartaba su rostro-. Te prometo que te daré algo pronto. - ¿Pronto como esta noche? -Él sonrió. -No -Le espeté, metiendo su nariz y haciéndolo fruncir el ceño-. Pronto. Ahora contrólate. Es difícil para mí también. Pero dijiste que lo respetarías. Él suspiró. -Sé que sí. Una sonrisa descarada apareció en sus labios de nuevo mientras me besaba, murmurando contra ellos. -Eres tan difícil de resistir, cariño. -Harry está suplicando que lo follen. ¡Oh Dios, nunca pensé que vería el día! -Clary señaló con el dedo acusadoramente a Harry, quien le gruñó y continuó rogándome que le diera las papas fritas. La mesa se reía entre dientes mientras comíamos. Fue un buen momento para salir con mi novio y nuestros amigos. Pero como todos los buenos tiempos,

