Capitulo 2.- Dos años después

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***NARRA ABRIL*** No lo podía creer, que hoy se cumplían dos años desde que Emiliano y yo salimos de Mazamitla, para venirnos a vivir a Guadalajara. Habían cambiado muchas cosas en esos dos años, Emiliano dejó de ser un simple psicólogo de consultorio allá en el pueblo, para volverse un importante psicólogo en la Asociación de las mujeres maltratadas y violentadas, aquí en Guadalajara, ambos dejamos de vivir con nuestros padres, para vivir juntos como compañeros de departamento aquí en Guadalajara y después de cambiarnos de departamento varias veces en estos dos años, al fin pudimos dejar de rentar para comprar un departamento en la zona de Central Park, una de las mejores zonas de aquí de Guadalajara, lo cuál era un gran logro y el más importante que habíamos tenido tanto Emiliano cómo yo. En cuanto a mí, había terminado mi carrera de estilista y cosmetóloga y había tenido la suerte que una de mis maestras de la academia, la maestra Roberta, me contrató de inmediato para trabajar en su salón de Belleza, el Salón Urbano XP que es de los mejores salones de belleza de Guadalajara, eso era en mi vida profesional. Mi vida personal seguía siendo una depresión porque no podía disfrutar ni de mis propios logros, ya que no había día que no pensara en Iñaki. Un buen día, llegué a mi trabajo cómo desde hacía un año que trabajaba en ese exclusivo salón de belleza, desde que terminé la carrera de estilista, me dispuse a acomodar mi material porque para mí buena suerte, tenía ya muchas clientas que pedían que fuera yo y nadie más que yo, quién las atendiera y les cortara el cabello. Ese día se pasó rápido y cuando ya me iba a ir del salón, pues mi jornada de trabajo terminaba a las 6.00 pm, mi jefa Roberta quién además era la dueña del salón de belleza me pidió un favor personal, un favor al que no me pude negar. - Abril, sé que ya terminó tu jornada, pero necesito de verdad que me hagas un gran favor – me dijo Roberta angustiada. - Sí claro que sí Roberta, dime ¿De qué favor se trata? – le pregunté yo preocupada al verla cómo estaba. - Mi novio ha tenido un accidente en su casa y necesito ir con él, al hospital, pero me queda un cliente por atender, él llegará a las 6.30 está anotado en mi agenda no recuerdo el nombre, pero él llegará preguntando por mí, ¿Podrías por favor atenderle tú? – me preguntó Roberta dejándome sorprendida al pedirme algo así, siendo ella muy especial para sus clientes. - Roberta, yo lo haría encantada, pero no sé si al cliente en cuestión le parezca – le respondí yo con sinceridad. - Ya lo contacté y le dejé mensaje avisándole que otra de mis chicas le cortará el cabello, el sólo requiere eso y llegará preguntando por mí, así que de inmediato sabrás quién es y lo atiendes, por favor Abril – me pidió nuevamente mi jefa mostrando su prisa por irse. - Está bien Roberta, yo lo atiendo, no te preocupes que no pasa nada y si pasa yo te aviso, que se mejore Bernardo – le dije haciéndola sentir tranquila para que pudiera irse a ocuparse de su novio. - Gracias Abril, te vas a ir al cielo – me dijo Roberta mientras corría a su auto para irse a toda velocidad del salón de belleza. Yo me quedé acomodando unos catálogos de cortes en el salón de belleza y ayudando a lavar el cabello de otra clienta que iba con otra de mis compañeras del salón de belleza, cuando llegaron las 6.30 pm y entonces me volvió a latir de prisa mi corazón. - Buenas tardes, busco a Roberta, ya soy cliente y mi cita es a las 6.30 pm – dijo Iñaki ahí en el mostrador de la estética. - Roberta no está y creo que le dejó mensaje, en su lugar le atenderá Abril, es la chica que está aquí frente a usted – le dijo Mayra la chica de mostrador a Iñaki, quién de inmediato me miró y ví cómo suspiró al hacerlo. Yo fingí naturalidad, no podía hacer o decir nada fuera de lugar, estaba en mi trabajo y no podía quedar mal con Roberta, así que hice todo por parecer profesional. - Buenas tardes señor, pase por acá por favor – le dije a Iñaki, guiándolo a mi estación de trabajo dónde iba a cortarle el cabello. El caminó hasta mí y tomó asiento en la silla de mi estación, mientras yo buscaba nerviosa los productos de lavado de cabello, ya que tendría que lavárselo antes de proceder a cortárselo. Pensaba en seguir callada y sólo preguntarle lo necesario del corte de cabello pero para mi sorpresa, él quien de inmediato me reconoció quiso platicar conmigo. - Abril, ¿En verdad eres tú? – me preguntó Iñaki, mientras le colocaba la capa para no mojarlo cuando le lavara el cabello. - Sí soy yo, pero por favor no me preguntes nada aquí – le pedí yo de manera educada, no quería tener ningún tipo de problema en mi trabajo. - De acuerdo lo entiendo, dedícate entonces a lavarme el cabello y después te diré como quiero el corte de cabello – me dijo él dándome ordenes, lo que me molestó enseguida. No dije nada y le lavé el cabello, dándole lo mejor de mi servicio para que Roberta no tuviera quejas mías, después de lavar su cabello, se lo comencé a secar con la toalla, cuando escuché una voz chillona aparecer en la estética y cómo si fuera la dueña del lugar, aproximarse a mi estación para besar a Iñaki, ante mi mirada de dolor y de desilusión. - Iñaki, mi amor, ¿Crees que me pueda cortar el cabello Roberta? – le preguntó la mujer a Iñaki después de haberlo besado con lujuria. - Adriana, como puedes darte cuenta Roberta no está, me envió con esta señorita ya que tuvo un contratiempo – le respondió Iñaki a la mujer muy serio. - Entiendo, ¿Y tú quién eres? – me preguntó ella con una mirada aniquilante. - Soy Abril y Roberta me ha encargado lo del corte de su marido, pero si usted gusta después de atenderle a él, la puedo atender a usted sin problema señorita – le dije yo a la mujer con educación. - Señora Adriana, mucho gusto Abril y soy la esposa de Iñaki – me dijo ella presentándose y haciendo que en ese momento yo quisiera morir ahí mismo, pero sacando fuerzas no sé de donde no lo demostré. - Mucho gusto señora, si gusta tomar asiento en lo que le corto el cabello a su esposo – le dije yo de manera educada. - Claro y ¿Me pueden traer un té de menta por favor? – me preguntó ella muy educada. - Claro que sí, enseguida le pido a Mayra que se lo traiga. Me separé de mi estación de trabajo y por lo tanto de Iñaki y me dirigí a mostrador con Mayra para pedirle el té para la esposa de Iñaki, después volví para cortarle a él su cabello y una vez que terminé, él se levantó y le pregunto a su esposa si se iba a cortar ella el cabello conmigo, a lo que ella se negó, entonces se dirigieron a mostrador a pagar el servicio de Iñaki y después de darme las gracias y de despedirse de mí, ambos se fueron. Ya que se fueron del estacionamiento del salón de belleza Iñaki y su esposa, yo me puse de prisa a recoger mi estación de trabajo, quería salir de ahí a toda costa, quería olvidar lo que acababa de descubrir, Iñaki estaba casado y lo peor de todo que hasta ahora me vengo a enterar y de la peor manera, ya que él sólo me abandonó en el pueblo, como si yo no fuera nada para él. En cuanto recogí mi lugar de trabajo me despedí de Mayra y de mis demás compañeras y me fui del salón de belleza. Iba llorando por las calles de Guadalajara caminando sin sentido y sin rumbo. Me metí a una tienda de autoservicio y compre una botella de vino, la cual destapé y me la iba tomando sin importarme nada en la vía publica mientras seguía caminando, llorando y recordando, que este Iñaki, no podía ser el mismo hombre con el que compartí tantas cosas y el que me juró amor eterno más de una vez. Sin embargo hoy las respuestas a mis preguntas aparecieron y me revelaron que mientras yo lo amaba, el siempre de mí se burló, así que ahora no me quedaba más que olvidarlo y arrancarlo para siempre de mí, pues no era un hombre libre.
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