Capitulo 3.- Inquietudes por el pasado

1605 Words
***NARRA IÑAKI*** Haber visto a Abril, haberla encontrado ahí en el salón de belleza, fue algo que nunca esperaba ver, eso me hizo que el corazón volviera a latirme fuera de control recordando todo lo que en Mazamitla vivimos juntos, estaba triste, estaba contrariado, estaba preocupado cuando Adriana mi esposa quién iba conduciendo en ese momento, se giró para mirarme mientras nos deteníamos en un semáforo que tenía luz roja. - Iñaki, ¿Te pasa algo? – me preguntó Adriana un poco a la defensiva. - No, ando un poco preocupado por Roberta es todo, me extrañó mucho el que ella no estuviera ahí para cortarme el cabello siempre es muy puntual – le respondí yo a Adriana sinceramente. - A mí también me sorprendió y esa chica que te cortó el cabello, la verdad no me gustó como te lo ha dejado – me dijo Adriana con una cara de disgusto. - De cualquier manera ya nada podemos hacer ya me lo ha cortado y ahora solo queda esperar a que crezca – le dije yo riéndome un poco de la situación. - No te rías Iñaki, además de que luces por demás horrible, yo me quejaré con Roberta por no ser ella personalmente quien te cortara el cabello, no debería tener ese tipo de empleadas incompetentes como la chica esa – me dijo Adriana muy irritada. - Cambiemos de tema Adry, mejor para que superes esta situación engorrosa, mañana te vas de compras y te diviertes con tus amigas en el club, no tiene caso que encima del mal rato que has pasado hoy con lo de esta chica que me cortó mal el cabello, tengas que acompañarme mañana al evento ese aburrido al que tengo que asistir – le dije yo tratando de alejarla el día de mañana de mi lado. - Hasta que dices algo razonable amorcito – me dijo Adriana sonriéndome de manera encantadora. - Me gusta consentirte mi hermosa mujer – le dije yo haciéndola sentir importante. - Mi guapísimo hombre, me encantas tú a mí te recuerdo que por eso me casé contigo – me respondió ella, mientras se estacionaba fuera de nuestra hermosa residencia. Bajamos de nuestro auto de lujo y entramos a nuestra casa para poder arreglarnos para un evento muy importante que teníamos esta noche en casa de unos buenos amigos, León y Alba. Adriana se metió a bañar y se arregló, se veía realmente hermosa con su pantalón de piel, pegado a su cuerpo perfecto, una blusa tipo top que marcaba su definida cintura y unos zapatos de tacón de aguja que la hacían lucir espectacular, llevaba su cabello suelto únicamente sujeto por dos pequeñas ligas y lo demás caía en cascada a ambos lados de su cabeza. Mi esposa era una mujer muy guapa pero pese a eso, nunca he estado enamorado realmente de ella, eso sí, el sexo era bueno y encajábamos a la perfección con la sociedad en la cual su familia y la mía tenían particular interés con que así fuera. Esa noche llegando a la casa de nuestros amigos León y Alba, ellos nos recibieron con mucha alegría y nos invitaron a pasar a su casa, nos sentamos en su lujosa sala y comenzamos a comer un plato de finas botanas, compartimos un rato los cuatro, después Alba y Adriana subieron a la planta alta, ya que Alba quería mostrarle a Adriana unas joyas nuevas que León le había comprado, así que por un rato tuve tiempo de platicar a solas con uno de mis mejores amigos. - Que cara traes Iñaki, ¿Te pasa algo? – me preguntó León muy directamente. - Sí, debo contarte algo, ¿Podemos salir al jardín? – le pregunté yo a mi amigo, la verdad necesitaba desahogarme con alguien.  - Claro vamos al jardín – me dijo León levantándose para salir al jardín. Caminamos a lo más lejos de la casa posible por el jardín y entonces nos sentamos en uno de sus juegos de jardín para platicar con más propiedad. - León, hoy me ha cambiado la vida, no vas a creer lo que me pasó – le dije a León muy emocionado y al mismo tiempo ansioso por desahogarme. - Dime, ¿Qué te pasó amigo? – me preguntó León ansioso de saber lo que estaba por contarle. - Ví a Abril y está más hermosa que nunca, estuvimos muy cerca y sentí latir mi corazón desbocadamente – le dije a León sintiendo la misma emoción que esta tarde cuando la ví en el salón de belleza. - ¿Cuándo fuiste a Mazamitla?, no me dijiste nada y pensé que eso de Abril y tú ya era cosa pasada – me preguntó León muy desconcertado. - No, no la ví en Mazamitla, no sé como pero ella está aquí en Guadalajara, trabajando en el salón de Roberta – le dije a León sintiéndome presa de la emoción de ver de nuevo a la reina de mi corazón. - ¿Abril, en Guadalajara? – me preguntó León sorprendido. - Sí, aquí está, muy a pesar de que siempre dijo que nunca saldría del pueblo y estoy tan sorprendido como tú en serio te lo digo León – le confesé a mi amigo tan sorprendido, como él estaba. - Mi pregunta es, ¿Abril vino a buscarte? – me preguntó León algo que no me había planteado. - No lo sé, no sé desde cuando está con Roberta, tenía algo de tiempo que no visitaba el salón de belleza o quizás ella recién llegó y estoy inquieto y quiero buscar respuestas – le dije a León muy sinceramente. - Creo que debes buscarla y saber qué es lo que pretende, eso en mi opinión ya que el hecho de que esa chica este aquí, no creo que sea para nada bueno, o ¿Te dijo algo? – me preguntó León muy interesado en saber de mi encuentro con Abril. - No me dijo nada, fingió no conocerme, ella me cortó el cabello y además yo no iba solo iba con Adriana y ahí ella se dio cuenta que soy casado, no sé qué hacer si deba buscarla o si sería mejor dejar que las cosas se acomoden solas – le dije a León algo preocupado. - No amigo, por una vez en tu vida hazme caso, debes buscar a Abril, por la forma en la que la dejaste allá en Mazamitla, sin decirle ni adiós, ¿Qué tal si ella se las ingenió para localizarte y lo que es peor, para vengarse de ti? – me preguntó León metiéndome la duda. - Tienes razón, debo saber el motivo de que ella esté en Guadalajara, mañana la iré a buscar en un rato libre que tenga, estaré a la espera de cuidar su entrada con Roberta y llevarla a donde podamos hablar – le dije a León muy nervioso, pues a decir verdad no pensé en lo que dijo León que quizás Abril quisiera vengarse de mí. - Sí amigo y debes hacerlo pronto, antes de que lo que sea que ella esté planeando te tome por sorpresa y termine arruinando tu vida o lo que es peor tu matrimonio con Adriana – me dijo León haciendo que pusiera mis pies en el suelo. - Lo haré y te lo haré saber tan pronto hable con ella – le dije a León con una sonrisa. - De acuerdo ahora volvamos dentro porque las mujeres bajarán, dentro de una nada, así que es mejor que nos encuentren en la sala – me respondió León muy convencido. - Claro vamos adentro – le dije yo muy relajado. Entramos a la sala y después de un rato conviviendo a solas, como lo dijo León bajaron las mujeres y seguimos en lo nuestro, tomar vino, charlar, planear las próximas vacaciones, jugar cartas hasta que se hizo muy tarde y entonces nos retiramos Adriana y yo. Esa noche cuando llegamos a nuestra casa Adriana y yo, no estuve nada bien, me pasaban por la mente mil cosas en mi cabeza y ciertamente no pude dormir nada. Al día siguiente muy temprano cuando salía para ir al gimnasio a hacer un poco de ejercicio, decidí llamar a Roberta para poder averiguar más de lo de Abril, así que sin perder más tiempo, antes de bajar de mi auto en el gimnasio, procedí a llamar a Roberta, quién al tercer tono me contestó. - Hola Roberta, ¿Cómo estás? – le pregunté tan pronto me respondió la llamada. - Hola Iñaki, antes que nada discúlpame por lo de ayer, tuve un contratiempo muy fuerte por eso no te pude atender ayer – me dijo Roberta disculpándose conmigo. - No te preocupes Roberta, pero quisiera preguntarte algo sobre la chica que dejaste de encargada de cortarme el cabello – le dije a Roberta. - Dime Iñaki, ¿Dónde estás?, ¿Podemos vernos? – me preguntó Roberta. - Estoy afuera del gimnasio, apenas me disponía a bajar para hacer ejercicio, pero claro que podemos vernos – le dije yo a Roberta. - Pasa por mi casa, te invito a desayunar algo y acá platicamos, hoy llegaré más tarde al salón de belleza. - Claro entonces voy para allá Roberta y gracias – le dije yo y corté la llamada. Me fui conduciendo rumbo a la casa de Roberta, pensando que quizás esta plática con ella, despejaría muchas dudas que yo tenía respecto a Abril y siendo Roberta una persona de mi total confianza, seguramente me ayudaría bastante, así que puse la radio a todo volumen y seguí en marcha rumbo a su casa.
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