***NARRA IÑAKI***
Llegué a casa de Roberta y ella ya me esperaba en la puerta de su casa, en cuanto me vio bajar de mi auto se acercó a encontrarse conmigo, saludándome de beso y de abrazo.
- Hola Iñaki, ¿Cómo estás?, te dejó muy bien el cabello Abril - me saludó Roberta preguntándome por mi corte de cabello.
- Hola Roberta, no me puedo quejar, me lo dejó bien Abril, pero la verdad es que espero que no te moleste, pero de ella he venido a hablarte - le dije a Roberta dejándola un poco desconcertada.
- Iñaki, me preocupas, ¿Tuvieron Adriana o tú problemas con ella? - me preguntó Roberta abriendo muy grandes sus ojos.
- No en absoluto, pero de lo que he venido a hablarte, por favor te pido que quede entre nosotros y que me prometas que no se lo dirás a Adriana - le pedí a Roberta un poco apenado.
- De acuerdo te lo prometo Iñaki, somos amigos de mucho tiempo tanto contigo como con tus padres y mi lealtad se las tengo a ustedes antes que a Adriana, pero por favor entremos a la casa y vamos a desayunar en el jardín - me dijo Roberta caminando conmigo hasta que nos sentamos en una mesa muy bien arreglada para desayunar en el jardín de su casa.
Platicábamos de cosas muy normales mientras sus empleadas de Roberta nos servían el desayuno y cuando ya tuvimos todo en orden para desayunar y estuvimos seguros que no íbamos a tener interrupciones de ningún tipo, Roberta me miraba dándome luz verde sin decir palabras de que le contara de lo que tanta urgencia tenía de hablarle.
- Roberta, ¿Cuánto tiempo lleva esa chica Abril, trabajando contigo? - le pregunté yo muy directamente.
- Lleva, 1 año trabajando conmigo Iñaki, pero me sigues dejando igual, ¿Por qué tienes tanto interés en ella?, te recuerdo que eres un hombre casado - me dijo Roberta mirándome fijamente.
- Roberta, como ya lo has mencionado somos amigos de muchos años, te seré brutalmente honesto - le dije conteniendo un poco el aire.
- Dime Iñaki, es mejor ser directos para poder comprenderte mejor - me dijo Roberta dándome la confianza para hablar y contarle todo.
- Roberta, ¿Recuerdas que hace tiempo, te conté que tuve una situación en la que anduve saliendo con una chica de Mazamitla? - le pregunté a Roberta, poniendo a prueba su memoria.
- Claro que sí lo recuerdo, pero ¿Qué tiene que ver esa chica con Abril? - me preguntó Roberta directamente.
- Que esa chica es Abril y ya podrás imaginarte lo que viví ayer cuando llegué a tu salón y la ví ahí y lo que fue peor que Adriana iba conmigo y para colmo, no le gustó el corte que me hizo Abril - le dije a Roberta confesándole todo de golpe.
- Iñaki, no lo sabía lo que tuvieron Abril y tú, jamás me contaste como se llamaba aquella mujer de Mazamitla, pero nunca me pasó por la cabeza que fuera a ser Abril, ¿Te dijo algo ayer que se vieron? - me preguntó Roberta preocupada ya al saberlo todo de la situación.
- No, no pudimos hablar y de hecho Abril hizo de cuenta que no nos conocíamos, pero ayer se enteró que soy casado y no sé qué vaya a querer hacer Abril ahora - le confesé a Roberta algunos de mis temores.
- ¿Estás sugiriéndome que Abril, ha venido de Mazamitla a buscarte? - me preguntó Roberta un poco sorprendida.
- Ayer lo platiqué con León, un amigo mío, yo no lo pensaba así, pero la Abril que yo conocí, jamás hubiera venido a Guadalajara ni a ninguna ciudad grande pues ella amaba a su pueblo y no le gustaba mucho la gente - le dije a Roberta muy preocupado.
- Iñaki, yo sé poco de la vida de Abril la conocí como alumna en la Academia de estilismo donde yo enseño y a partir de ahí viendo lo buena que era le ofrecí trabajo en la estética, pero yo no sabía ni que venía de Mazamitla ni nada, hasta ahora - me dijo Roberta sorprendida de lo chico que es el mundo y de cómo me vine a encontrar a Abril aquí.
- Entiendo Roberta, tú no sabías nada de la historia que ella y yo tuvimos allá en Mazamitla y si es una alumna sobresaliente para ti, no te puedo culpar por haberla contratado, mira yo quisiera hablar con ella, pero no sé si pudieras darme su domicilio y si no pues yo irla a buscar a la hora de la salida de su trabajo, pues en verdad quiero hablar con ella, nosotros no terminamos bien y no quiero que ella rompa mi vida que tengo aquí y menos aún si al verme le vino a la mente vengarse de mí - le dije a Roberta algo preocupado.
- Iñaki, quiero que me digas la verdad, ¿Amas a tu esposa o amas a Abril? - me preguntó Roberta esperando impaciente una respuesta de mi parte.
- Amo a Abril, esa es la verdad que aunque han pasado dos años, no la he podido olvidar y muy a pesar de que estoy casado con Adriana y que es una excelente mujer, es Abril quién hace latir mi corazón - le dije a Roberta sintiéndome un poco mal por externar mis sentimientos ante ella.
- Iñaki, por la amistad que nos une me siento en la libertad de quererte dar un consejo, claro si tú me lo permites - me dijo Roberta.
- Claro todo consejo es bien recibido si te lo da una amiga - le dije yo a Roberta muy tranquilo y sobretodo muy receptivo a escucharla.
- Habla con Abril y cierra ese ciclo, por tu bien, por el de ella, por el de ambos y para que queden ambos en paz y no estés con miedo de que ella altere tu situación, sé que no debería, pero te compartiré su contacto de teléfono por w******p para que la llames y se pongan de acuerdo para verse y hablar - me dijo Roberta compartiéndome el número de teléfono de Abril por w******p.
- Muchas gracias Roberta, en verdad te agradezco muchísimo y ahora me iré, para tratar de localizarla - le dije yo, cuando estaba a punto de levantarme de la mesa del jardín, cuando Roberta me sujetó por la mano.
- Iñaki, no quiero que ninguno de ustedes salga lastimado, está mal que me meta, pero Abril no está sola, como te dije no sé mucho de su vida personal, pero sé que vive con un chico muy guapo que se llama Emiliano y por lo que veo creo que es su pareja - me dijo Roberta haciendo que me hirviera la sangre de celos y coraje.
- Roberta, de verdad no necesito que me inventes cosas para yo hacer lo que tengo que hacer, en serio, sé que debo dejar lo de Abril en el olvido - le dije a Roberta tratando de tranquilizarla.
- Tú sabes lo que haces Iñaki, pero yo solo te digo lo que sé, que tengas un buen día y saludos a tus papás y por supuesto a Adriana - me dijo Roberta con una sonrisa.
- Gracias Roberta, saludos a tú mamá y a tus hermanas - le respondí yo y salí de su casa.
Subí a mi auto y arranqué para alejarme de la casa de Roberta, saqué mi celular, pues estaba a punto de llamarle a Abril, pero justo cuando lo iba a hacer, me llamó mi madre con sus chantajes emocionales, pensaba en no responderle pero finalmente lo hice, pues no quería aguantar más de sus dramas, ya que tenía semanas sin ir a verla.
- Hola hijo, ¿Acaso te acuerdas que tienes madre? - me preguntó mi madre en su tono de molestia.
- Hola mamá pues claro que sí, siempre me acuerdo pero no he podido ir a verte - le dije sin poder inventar como poder disculparme con ella.
- No lo creo Iñaki, ¿Qué te he hecho que no has podido venir a verme? - me preguntó mi madre derramando lágrimas.
- He andado con muchas cosas mamá, pero si estás en casa ahora paso enseguida a verte - le ofrecí yo con toda mi disposición y a fin de evitar más problemas con ella.
- Por eso te llamo hijo y perdona por alterar tu mañana en el gimnasio, sé que a estas horas estas entrenando pero me siento un poco mal de un pie, me lastimé en la casa anoche y quisiera que pudieras llevarme al doctor - me pidió mi madre con una voz que claramente denotaba dolor.
- Claro mamá, pero ¿Ya sacaste cita con el traumatólogo? - le pregunté preocupado, en efecto he tenido muy descuidada a mi madre.
- Sí Iñaki, ya tengo cita, así que ven cuanto antes por favor que si me duele mucho - me dijo mi madre.
- Enseguida salgo para allá - le dije a mi madre.
- Gracias hijo, te espero - me respondió ella, un poco más aliviada.
Puse en marcha mi auto y salí rumbo a casa de mi madre, no sin antes pasar por la florería para comprar un arreglo floral para llevarle pues mi mamá amaba las flores, así que lo compre y llegué a casa de mi madre en tiempo record. Bajé y la situación era peor de lo que pensé mi madre estaba sentada en una silla de ruedas con su pierna muy inflamada, en cuanto me vio nos fundimos en un caluroso abrazo, que me removió muchas cosas, de mi pasado y de mi época más feliz cuando estaba con Abril.