Capitulo 6.- Cita con Abril

2143 Words
***NARRA IÑAKI*** Ese día después de ver a Roberta, me fui a la constructora de mi padre, que claro está también era mi constructora, desde el día en que me casé con Adriana, pues su padre y el mío eran socios de negocios, me fui a mi oficina, después de saludar a mi padre y aceptar la lista de tareas que diario me encomendaba, pues aunque él me tenía en un puesto alto de la constructora lo cierto era que yo no sabía hacer absolutamente nada y solo era su mandadero o peor que si fuera un empleado de baja jerarquía cubierto por un buen nombre y era todo. Estaba en la soledad de mi oficina cuando decidí llamar a Abril, tenía que verla cuanto antes fuera mejor sería, quería verla y poder platicar de todo lo que pasó entonces y de lo que pasaba ahora, así que nervioso pulsé su contacto y le di en llamar, ella respondió al tercer tono de llamada. - Hola Abril, ¿Podemos vernos? – le pregunté siendo demasiado directo. - ¿Perdón quién habla? – me preguntó ella, que al parecer no sabía quién era yo. - El hombre al que te entregaste alguna vez por amor, ese soy – le respondí lo primero que a mi mente vino. - ¿Y qué es lo que quieres?, me quedó claro que tú estás casado – me respondió ella conteniendo las lágrimas pues la llegué a conocer demasiado bien. - Quiero verte, quiero que hablemos y tú misma sabes que ayer que nos vimos, nos hemos quedado con ganas de más y de decirnos muchas cosas Abril, por favor dame la oportunidad – le pedí con toda la amabilidad que me fue posible. - No lo sé Iñaki, no quiero tener problemas y verte eso será para mí, no quiero que luego tu esposa vaya y me reclame y que por culpa de ella pierda mi empleo – me respondió Abril dudando en si debíamos vernos o no. - Abril, por favor, tú mejor que nadie sabes que las cosas entre nosotros no pueden quedar así, nos debemos la posibilidad de vernos, de hablar, de poder decirnos al menos lo que sentimos, por favor – le dije yo y en ese momento, la escuché llorar del otro lado de la línea antes de poder responder. - Sí accedo a verte, debes prometerme que nos veremos donde nadie sepa que nos vimos y que no le contarás a nadie, no quiero ni estoy dispuesta a perder más de lo que he perdido por tu culpa y por amarte – me respondió Abril muy alterada. - Está bien, te mandaré por mensaje la ubicación y nos veremos ahí a las 9.00 pm, ¿Te parece Abril? – le pregunté yo, esperando un sí de su parte. - Claro que sí Iñaki, ahí te veo, es mejor enfrentar las cosas de una buena vez y por favor elimina evidencia de cualquier contacto conmigo, ya que hemos quedado en vernos – me dijo Abril muy seria. - Claro, hasta entonces Abril – le dije yo y corté la llamada con ella. Borré en efecto todos los indicios de la conversación que ella y yo recién acabábamos de mantener y entonces seguí en lo mío, sobra decir que el resto del día se me pasó demasiado lento estando en espera de que llegara esa hora para poder ver a la mujer de la cual, me gustara o no seguía prendado como la primera vez que la ví en Mazamitla, en aquella zona boscosa donde perdí mi rumbo pero conocí el amor. El día se me pasó muy lentamente, pensando en todo lo que haría o en todo lo que le diría a Abril, quería que el día corriera rápido y pudieran ser pronto las 9.00 de la noche. Después de pasar el día muy aburrido y fastidiado, hasta que por fin llegaba la hora de ir a su encuentro, pero para evitar que algo saliera mal, llamé a Adriana para decirle que tenía un compromiso ineludible y evitar así que ella me llamara en la noche. Después de dejar todo en orden con mi esposa, salí de la constructora y para despistar la atención de mi persona tomé un taxi, para ir justo a dónde había citado a Abril, llegué casi una hora antes, lo que me dio el tiempo de pedir algo delicioso para cenar, una exquisita botana y una cara botella de vino. Pasaba cada minuto lentamente, hasta que dieron las 9.00 pm en punto, ella no había llegado, después dieron las 9.15, las 9.20 y así hasta que ya casi daban las 10.00 pm y entonces se abrió el elevador del lujoso penthouse de mi primo, para dejar ante mis ojos expuesta a la más hermosa visión, a Abril. Ella salió con miedo del elevador y caminó dudando hacia mí, que la recibí encantado y le ofrecí que tomara asiento, ella se sentó conteniendo las lágrimas que estaban por salir de sus hermosos ojos, cuando yo me senté frente a ella dispuesto de una vez por todas a enfrentar esa conversación. - Hola Abril, ¿Cómo estás?, ¿Te ofrezco algo de tomar? – la salude y le pregunté si quería tomar algo. - Hola Iñaki y no gracias así estoy bien – me respondió ella un poco cortante. - Abril, el motivo por lo que quería verte, es porque quiero saber primero que nada, ¿Qué haces en Guadalajara y cómo me encontraste? – le pregunté directamente. - Iñaki, en serio que no lo puedo creer, no eres siempre el centro del universo, yo no tengo que darte ninguna explicación pero te diré algo, no te vine a seguir ni nada que se le parezca, vine a vivir aquí porque quise salir de Mazamitla, dónde por cierto tú me dejaste como si fuera una basura y sin mirar atrás y vine aquí con Emiliano mi mejor amigo, quién consiguió un trabajo aquí – me dijo Abril muy molesta. - Lo siento Abril, yo pensé que de alguno o de otro modo, tú habías logrado dar conmigo – le dije yo un poco apenado. - Te voy a decir algo Iñaki, no tiene caso que esté acá contigo o dime sinceramente, según lo que veo, tú estás pensando que yo vine a Guadalajara a buscarte o a no sé qué locuras que te pasen por la cabeza, pero dado a lo que ví ayer que la vida o el destino, se empeñó en unirnos y descubrí que eres casado, ahí supe que encontré las respuestas a mis preguntas de hace dos años cuando me dejaste en Mazamitla y te fuiste – me dijo Abril furiosa. - Abril, ten un poco de piedad y ponte un poco en mi lugar, dime la verdad, ¿Quieres vengarte de mí? – le pregunté a Abril así sin rodeos. - Iñaki, no soy como tú, no soy ese tipo de persona y esa pobre mujer con la que te has casado no se merece que yo les cause ningún problema, así que hagamos un trato, por favor – me dijo Abril muy alterada. - Estoy abierto a tu propuesta, te escucho – le dije yo a Abril mirándola fijamente. - Tú sigue tu vida y yo sigo la mía y no te metes ni me meto contigo – me dijo Abril con mucha seguridad. - Abril, yo no he podido olvidarte y quiero saber, si tú, ¿Me sigues amando? – le pregunté sacándola de balance. - Iñaki, ese no es el punto si pude o no pude olvidarte, la verdad es que eso ya no viene al caso, tú estás casado y yo he entendido que no tenemos nada que hacer juntos así que hasta nunca Iñaki – me dijo Abril dirigiéndose al elevador para poder retirarse a lo que yo la detuve. - Abril, por favor escúchame, por favor espera y déjame al menos decirte lo que siento, yo sigo enamorado de ti, me casé con Adriana porque me tenía que casar, por intereses familiares, porque su papá y el mío son socios y porque era lo más conveniente – le dije a Abril con toda sinceridad. - ¿Lo más conveniente para quién?, me rompiste el corazón Iñaki, eres la peor persona que he conocido hasta ahora – me dijo Abril hiriendo mi ego y destrozando mi corazón. - Abril, sé que te hice daño, pero por favor no quiero estar mal contigo, pídeme lo que quieras para demostrarte que sigo sintiendo latir mi corazón de amor por ti – le dije a Abril buscando un poco de redención. - No seas hipócrita y ridículo Iñaki, tú no me quisiste jamás o no me hubieras dejado del modo vil y malvado en el que lo hiciste. - Por favor Abril quiero que me des la oportunidad de explicarte – le dije yo pidiendo al menos ser escuchado. - No me interesa y quiero largarme de aquí, ya te dije lo que querías oír Iñaki, no pienso hacer nada para vengarme de ti, ahora déjame en paz – me dijo Abril llorando un poco pidiendo irse del lugar. - Hagamos un trato, Abril. Dame la oportunidad de explicarte las cosas y si aun así decides irte, te dejaré ir – le dije yo a Abril muy serio. - Está bien habla Iñaki, te doy 10 minutos y nada garantiza que después de escucharte voy a querer seguir sabiendo que tú existes – me dijo ella conteniéndose de llorar más. - Gracias, verás Abril, el padre de Adriana y mi padre son amigos y socios de negocios de toda la vida y desde antes que naciéramos tanto ella como yo, mi papá y el papá de Adriana, quedaron que estarían sus hijos comprometidos en matrimonio, tan pronto mis padres supieron que me esperaban a mí y los papas de Adriana esperaban una niña a ella, desde entonces y a como fuimos creciendo nos fueron juntando y cuando llegamos a nuestra adolescencia, en todas las reuniones no podía faltar que nos juntaran para que nos fuéramos conociendo y agradando el uno al otro. Lo cierto es que ya que llegamos a adultos, Adriana se enamoró de mí pero yo no de ella, pero desde que tengo 20 años estuve comprometido con ella en matrimonio por presión de mis padres y por la sociedad con los padres de ella, lo peor de todo es que pese a que me he esforzado en amarla y muy a pesar de lo que tu viste en la estética te puedo decir y asegurar que Adriana es una excelente mujer – le dije a Abril, mientras notaba que no apartaba su vista de mí. - Entiendo todo lo que me dices, pero me estás confirmando que eras novio de ella cuando me conociste a mí, ¿Qué hacías en Mazamitla? – me preguntó Abril a la defensiva totalmente. - Yo no pensaba ir para allá, pero Alberto mi amigo me invitó ese día cuando te conocí a conocer una cabaña que recién él había adquirido allá, ese fin de semana cuando fui con Alberto, no pensaba ver a Adriana pues había salido de viaje con sus padres por eso pude ir – le respondí a Abril con la pura verdad de esa situación. - ¿Así que desde que me conociste, me engañaste y también a Adriana?, eres totalmente peor de lo que pensaba Iñaki – me recriminó Abril furiosa. - Abril, ¿Acaso no acabas de escuchar lo que te he dicho? – le dije haciéndola sentir culpable de no ponerme atención. - He escuchado y tomado nota mental de todo por eso te digo que eres lo peor de lo peor y gracias me hiciste un favor en dejarme, pues sin lo que me hiciste quizás yo hubiera seguido en Mazamitla atrapada y no aquí en Guadalajara triunfando y ganando dinero como una de las mejores estilistas en un salón de renombre, así que gracias Iñaki, a veces se gana más perdiendo – me dijo Abril con una sonrisa sarcástica espantosa. - Gracias a ti, por el tiempo que me diste, por haber compartido conmigo aquel tiempo y por haber venido hoy, muchas gracias – le dije yo a Abril y la acompañé al ascensor, que la sacaría del penthouse y de mi vida para siempre. - Por nada, que tengas una buena vida Iñaki – me dijo Abril y acto seguido se subió al ascensor y yo no la detuve. Me quedé destrozado y pensando que al menos ella, finalmente me había escuchado, pero no quiso estar más conmigo lo cual era lógico. Me serví una copa de vino y me recosté con ella en mano en el sillón de la sala a recordar, cómo fue que nos conocimos y que empezó todo entre nosotros.
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