Al volver a casa no encontré a Tessa en la planta baja, pero cuando subí por las escaleras oí su voz hablando con alguien y cuando escuche “mamá” supe quién era. Eran las siete y media, así que tenía tiempo de sobra para bañarme y arreglarme. Mientras rebuscaba en mis cajones lo que me pondría, mi teléfono sonó y al encender la pantalla e ir a la mensajería, vi el mensaje de papá diciendo que se quedaría esa noche a beber unas cervezas en casa de Bobby y que había dinero para pedir pizza enganchado en un imán en la nevera. Le contesté rápido, diciéndole que yo saldría con Jacob pero que le avisaría a Tessa. Lo único que recibí de su parte fue un “Cuídate, regresa temprano a casa” Dejé el teléfono cargando, y continúe buscando mi ropa. Agarré uno de los miles de jeans negros que tenía –pue

