Una cita con los recuerdo (Él)

1057 Words
Episodio 9 Una cita con el recuerdo (Él) Esta noche le pedí una cita en mi cabaña. Pediremos servicio de comida en ella. Prometió enseñarme todo lo que sabe de la Luna y las estrellas. Pedí en la cava de El Lunch una botella de vino. Siento que hay tensión, mucha tensión entre nosotros. Me gusta, no dejo de decírmelo. Lo admito. Me doy un buen baño. Dura más de lo acostumbrado, me lavo el cabello. Si, soy maniático con mi aseo personal. Me afeito, me peino hacía atrás y me perfumo bien. Lavo mis dientes hasta tallarlos bien. Me huelo. Me vuelvo a perfumar. Pruebo mi aliento. Verifico que todo esté en su sitio. Listo. Es inevitable encender mi “ Modo Romántico”. Me puse mi sudadera gris y una polo blanca que me queda más ajustada. Me quedo en medias y me pongo mi abrigo. Hoy no hay tanta nieve aunque hace un frío sabroso y la Luna está llena. Salgo a mi balcón y me instalo en el “futón” redondo que hay en el. Reviso mis Email mientras la espero. No quiero que piense que me muero por que llegue. Email de mis superiores. No lo voy a abrir. Repito, estoy de vacaciones . Mis primeras vacaciones en tres putos años. Por ahí viene. Luce hermosa. Hoy tiene un look gitano perfecto y viene sin sus lentes rotos y una trenza perfecta que deja ver su rostro completo. Trae una falda a vuelo largo color menta y una blusa corte v negra. Sus acostumbradas botas altas y un abrigo. La observo mientras me saluda. Trae sus binoculares y una pequeña libreta de apuntes con bolígrafo. Y lo que creo que son pastelitos de hojaldre. - Hola. ¿Puedes ayudarme con mis cosas? Claro que si. Me levanté del “futón”, tomo sus cosas y las coloco en mis piernas. Hubo un silencio largo. - -Quieres sentarte a mi lado, no me importa. Ya pronto llegará la cena y ya oscurece. Para mi sorpresa accedió. Huele tan bien. A canela y flores. - -Nunca había notado ese lunar. Parece una luna en forma de guineo. - Digo divertido mientras me atrevo a tocarla con la punta de mi dedo. Ella se separa disimuladamente. Y yo sentí un correntío en mi dedo que me llegó al corazón. -Mi madre dice que es un designio, que soy hija de la Luna y que mi propósito en la vida está ligado a ella.- - ¿Y quien es tu madre y por que lo dice? - - Hanna es su nombre, ella es profesora de Literatura en la Universidad de las Palmas de Gran Canarias. En su tiempo libre practica la astrología. Es católica devota aunque no parezca. Nos inculcó a mis hermanos y a mí grandes valores. Le decimos mamma Hanna de cariño y es una mujer muy sabia. Generalmente se la pasa en su oficina personal. Leyendo, escribiendo y orando. También lee las cartas de vez en cuando. Tiene el don de la videncia o al menos eso dicen. Es una herencia en nuestro linaje gitano. Aunque yo creo que a veces está loquita, pero la amo. - - Y tu y Pauh; ¿Cómo llegaron aquí? - Bueno, pasé mi niñez entre libros y telescopios. Mi padre August es Astrónomo. Mi hermano mayor, Teoh, también es catedrático en Matemáticas Puras. Pauhline y yo pasamos nuestra niñez en la capital, Las Palmas. Luego ella se fue a estudiar a Nueva York en Rochester University y se casó con el sueco, Ethan. - - Mi amigo. Ahí los conocí. - Yo estuve un año más en Las Palmas. Por ser dotada terminé la escuela a los 15 años. Mis padres lograron que me dieran una entrevista para entrar a la universidad de Nostre Dame, Indiana. Allí comencé a estudiar mi gran pasión, la astrofísica. A los 19 me gradué. El mismo año que Pauh y ya tenía una oferta de trabajo de HAARMEC. Ella se hizo médico cirujano y yo hice una combinación de física teórica y astrofísica. Ella y yo nos llevamos un poco más de 4 años. Luego el destino nos trajo a Canadá por cuestiones de trabajo. Y aquí estamos yo con 21 años y ella con 25 y un chin más. Lejos de nuestra patria y de nuestra familia. Esto último lo dijo con nostalgia, mirando la imponente Luna que estaba frente a nosotros. Su rostro y cuerpo parecían en un trance, como en un rezo silente que no me atrevía interrumpir. Se veía preciosa a la luz de la Luna, única. Creo que me estoy enamorando. “Luna Traicionera. Me estás robando el espíritu de esta fascinante mujer, la quiero…” Ella no notó cuando llegó la cena. Dejé al joven entrar con una señal y acomodar la mesa. Cinco minutos pasaron, cuando una lágrima cayó de sus hermosos ojos. Se veía tan frágil que no me contuve y bese su mejilla para hacerla volver a mi. -¿En que piensas? Gitana. La cena llegó.- Secó sus lágrimas y me dijo. -Mi madre dice que donde quiera que estemos , en noches como esta, la luna nos unirá en pensamientos y que recordaremos cuánto nos amamos. También nos dice que nos portemos bien por que la Luna lo sabe todo. - Esto último lo dijo levantándose mientras sonreía con picardía y miraba al cielo aún con la tristeza en sus hermoso ojos. -Ciertamente.- Respondí. Tranquila que tu y Pauh son dos chicas buenas. El cielo no hablará mal de ustedes, ni siquiera la Luna. Bueno la enana es un poco enojona pero no se lo dirá a tu madre. Dije esto tratando de hacerla reír. - Miré a Pauhline en el banquillo frente al El Lunch. Extasiada de la misma forma. Sola. Abrazándose a sí misma. -Vamos adentro mi gitana, no se me ponga nostálgica. Eres un ser increíble. ¿Qué te parece si comemos, nos volvemos al balcón y me enseñas lo que sabes? -Si. Me muero de hambre. Y te traje hojaldres de regalo. Sus ojos brillaron intensamente mientras me regalaba la sonrisa más hermosa y coqueta que ninguna mujer me había regalado. Te la gane esta noche, Luna. Ella me gusta y creo que la quiero cerca de mi, pase lo que pase.
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