Episodio 10: Te quiero en mi cama (16 +) (Ella)
La mañana del 22 de diciembre fue caótica. La Suchi me fue infiel con él, con Nevile. Lo peor de todo, este hombre salió gritando y yo me olvidé de mis fachas y salí detrás de Suchi. ¡¡Se rió de mí!! Pero no me importó, tenía demasiado con saber que me miraba desde la puerta con esa cara tan pícara. Dios, sentí cuando mis pecho se endurecieron y mis pezones…era el frío, era el frío. El Corrí al baño antes de que lo notara. Allí me quedé bajo el agua caliente hasta que sentí que se fue. Lave mis dientes y me miré en el espejo. Mis mejillas estaban rojas nada más con recordar lo sucedido. Nunca me había sentido así con nadie. Ni siquiera con Marcos. Escuche como se despedía con su humor n***o. Se estaba burlando de mi. Pensó que tenía otro tipo de emergencia.
- Payaso. Vas a ver. -
Esa mañana me puse mis jeans altos y una camisa de cuadros que me prestó Pauhline. Recogí mi pelo en una cola alta y busqué un pedazo de cinta adhesiva para arreglar mis espejuelos. No veo nada sin ellos. Me pasé un poco de rubor rosado y brillo labial.
- Perfecta. Oh eso creo. -
Daríamos un paseo en familia por el bosque. Nevile se ofreció a llevarnos. El me agrada y me gusta. Aunque a veces es misterioso. Percibo miedo y tristeza en él.
Ese día y el subsiguiente aprendí a conocerlo. Era muy inteligente y conocedor. Quería terminar su Doctorado en Ortopedia. Su situación familiar no le permitió seguir estudiando. Pensé que tenía la edad de Ethan, pero no. Solo tenía 23 años.
Aprendí con él sobre plantas y animales del bosque. Me hizo coger una araña. Por poco muero. Los niños se morían de la risa, excepto Jillie. Hoy estaba posesiva con su tío. Nevile le hizo tomar la araña y eso bastó para hacerla feliz. Es un buen tío-padrino. Reímos mucho con él. De vez en cuando mis manos agarraban las suyas. “Claro, para no caer” Me sentía mareada de tan solo ver esos pantalones color militar y sus botas. Ufff no se que me pasa.
Este hombre es todo un misterio que quiero descubrir. "¡Anahis, suficiente con tu trabajo, estúpida!¡ No tienes tiempo!"
Durante estos días he notado que Nevile a veces se torna distante y frío con todos. Es como si la tristeza lo atrapara. Es tan extraño y fascinante a la vez. aún así me inspira confianza. Quiero saber más. Y más luego de ver su sonrisa en el riachuelo congelado y de que la Suchi se enamoró de él.
Esa noche lo vi desde mi ventana mientras trabajaba en mi proyecto. Tengo apuntes en mi libreta que no me cuadran. Me comunique al laboratorio con Henry, mi asistente, para verificar datos. Ay, si tan solo no me distrajera. Holaa, adiósss, veteee. ¡Hace frío, entrate cariño! No, no me saludes con esa sonrisa que me derrito. Mierda, me desconcentro. Parece que escucho mis pensamientos y se alejó de la ventana. El resto de la noche solo vi el resplandor del televisor. Parece que vio mucha tele o duerme con el prendido.
La mañana del 23 lo encontré en la entrada del bosque sobre una piedra. Estaba fumando. Me saludó y de inmediato tiró el cigarrillo al piso. Se levantó de la piedra y como un explosivo me dijo: “ Quiero una cita en mi cabaña esta noche. Me gustaría conocerte mejor, quiero conocer tu mundo” Deseo que seamos buenos amigos.
-Se…seguro. ¿A qué hora? -
- Al atardecer a eso de las 18:00 horas, pediré la cena y lleva tus binoculares para que me enseñes lo que tanto mirabas anoche en el cielo. -
- Pues bien, acepto. Solo nos quedan un par de días en este paraíso y no nos veremos en buen tiempo. -
-Ok. Me dejó sin palabras. Retrocedí y me fui a la cabaña. Prácticamente lo dejé con la palabra en la boca. Ya no desayunaré. ¿Es posible que se fije en mi o solo seremos amigos? amigos... claro esta. Amigos, simplemente amigos y nada más. Como dice la canción. ¡Oh Dios! Pauhline te necesito. -
***
- Hermana, ustedes se gustan. Es tan obvio y Nevile es un buen chico. Ve sin temor a esa cita. Ustedes se llevan bien. A ver si finalmente hacemos oficial el bautismo de Jillie y eres su madrina. Pero si pasa algo más debo ser la primera en enterarme. -
- Me honras, claro que sí hermana. -
Dije eso conmovida para luego poner cara de “perro apachurrado”.
- No pasará nada. El cielo recuerda... dije sonriendo de lado, lo que nos hizo reír mientras mirábamos hacia el techo. -
-¿Qué me pongo? No es nada especial pero quiero ir bonita. -
- Deja eso a tu hermana mayor. Primero lentes con cinta adhesiva, fuera. Usa mis lentes de contacto. Tengo un par sin abrir. Tú y yo tenemos casi el mismo aumento. Solo que no te corregirá tu astigmatismo severo. -
- Me salvas la vida. -
Esa mañana y parte de la tarde fue un tortuoso ritual de belleza.
- Es solo un amigo. -
- Claro y yo me chupo el dedo. Si no se te nota lo nerviosa, que va. Nevile va a conocer a la belleza en ti. Busca tu perfume, maquillaje y ropa. Empezamos. -
Dios, ¿Por qué se me ocurrió buscar a Pauhline? Por suerte tenía un set de falda verde menta y blusón n***o que acentuaba bien con mis botas. Comí algo ligero ya que no había tocado bocado desde la mañana, lave mis dientes, retoque mi labial color canela y salí justo a las 6 de la tarde. Me sentía bonita como no me sentía hace tiempo. El día nos regalaba un bello atardecer.
-Hola. ¿Me ayudas con mi equipo? -
Fue lo primero que se me ocurrió decir. Me sentí tonta. Terminé a su lado en un extraño mueble redondo mirando la inmensa Luna, mi Dama. Empezó su interrogatorio por mi lunar y luego mi historia familiar. Me puse nostálgica, lo reconozco. Extraño mi isla y mi familia. Un beso en la mejilla me hizo estremecer de pies a cabeza. Luego sus halagos antes de cenar me movieron el piso. Nunca alguien se había interesado en mí de esa forma. Me llamaba gitana. Me gustaba como lo pronunciaban sus labios.
Cenamos y nos fuimos al balcón nuevamente. El frío se hacía insoportable. Buscó una cobija y nos arropamos en ella.
- Me gusta el frio pero hoy esta de madres, como dicen mis paisanos colombianos. A ver. Te toca a ti darme tus lecciones. -
Me dijo coqueto mientras miraba por los binoculares.
- ¿Eres colombiano? Me han dicho que es un país muy bonito. -
- Si así es , aunque no resido ahí desde que era niño. -
- Bueno, esa estrella que ves ahí cerca de la Luna es Venus. Realmente es un planeta. -
- Para mi todas son estrellas. ¿Cómo las diferencio? -
-Por su brillo. Los planetas son menos brillantes y de color rojizo. Mira a través de los binoculares. -
- Pues significa que ese punto detrás de Venus es otro planeta, aunque su color es raro. -
- ¿Qué? -
Pregunté al mismo tiempo que le quité los binoculares y me los puse. ¿Qué estaba viendo? No podía ver bien. Los lentes de contacto, junto al lente de los binoculares me desenfocaron por completo. Apenas podía distinguir a Venus con ellos. En ese momento no supe lo que él estaba viendo.
-¿Será lo que yo estoy buscando? -
Lo miré con desesperación para luego volver a mirar al cielo
Sentí una mano rozar mi espalda y otra que me quitó los binoculares y los puso en el suelo.
- Me gustas Anahis, mucho. -
No pude contestar. Un beso lento selló mis labios e hizo que se parara el tiempo. Sentí como me apretaba a su pecho y me deje llevar. Pronto ese beso fue más acalorado y recorría mi boca, mi cuello y luego mi boca otra vez con desesperación. Sus manos tocaban mi cintura y subían hasta mis pechos sobre mi ropa. No podía negarme. Estaba en automático, me estaba enamorando de el y no era justo para mi. Nunca había sentido tanta pasión. El frío aumentaba pero ambos sudábamos.
- Te quiero en mi cama, gitana. Quiero que seas mía y que la Luna sea nuestro testigo. -
- Todavía rozando sus labios le susurré: “Soy virgen”. -