Con el derecho de amar (Ella)

1777 Words
Episodio 23: Con el derecho de amar (Ella) No sé cuántas veces escuche de sus labios esa noche que me amaba, que era lo único que necesitaba y lo hermosa que era para él. Esa noche al llegar al cuarto del hotel encontré la cama arreglada con sabanas de seda rojas y con pétalos de rosa blanca. Sí, pétalos blancos, no los tradicionales rojos. Había flores blancas por todo el cuarto. No podía contener la emoción y las lágrimas. Y en el medio había una caja de regalo hermosamente forrada. - ¿Para mí? - Si, ábrela. Al abrirla encontré una hermosa pulsera de dijes con un pendiente de la luna y el sol adornada con diamantes. Una cajita de música con un motivo de una niña sentada sobre la luna con el tema de “Endless love”, un hermoso conjunto de dormir muy sexy y verde menta. "¿Notaría que es mi color favorito?" Pensé entre risas. También había una nota: “acércate a la ventana y ábrela”. Me moví lentamente, casi congelada de la emoción y curiosidad. Noté en la parte baja gente corriendo entre risas y de inmediato veo subir globos blancos, verdes y plata con un letrero que intentaba mantenerse derecho, mientras se elevaba al cielo y que decía. “Marry Me”. Mi corazón no podía latir más fuerte. Me giré sobe las puntas de mis pies. Vi a un Nevile nervioso y risueño con una cajita negra que exhibía una pequeña sortija con lo que parecía ser un brillante. -Esta es de verdad, mi cielo. Cásate conmigo. - Dijo con carita de bebé y con un brillo único en sus ojos color bosque. Como si de la oscuridad de este saliera un rayito de sol y de esperanza. Me derritió en un instante. Como no amar su alma de niño. !Si, si sí, acepto! - Dije corriendo hasta el, abrazándolo y llenándolo de besos, mientras el intentaba sacar la sortija de la caja y ponerla en mi dedo y poniendo la de goma en el otro dedo anular. -Mírame hermosa, que nunca estas palabras han salido de mi boca y tengo nervios. Quiero que sepas que eres maravillosa, que en tan poco tiempo has cambiado mi mundo y… que te amo como nunca he amado a nadie. Te amo tanto que estoy preparado para poder pronunciarlo y gritar al mundo que tenemos todo el derecho de amar. Te amo, nunca lo olvides, en la vida en la muerte y más allá, siempre te amaré. -Nevile… - Cierro mis labios con un beso necesitado, se sentía el amor en cada respiración. Sus palabras me emocionaron y a la misma vez me asustaron y me llenaron de sensaciones que nunca pensé sentir. Mi cuerpo se erizaba y se humedecía. Ya no podía negarme más al amor. Esto no podía ser un sueño. Como podía volver a sentir la ilusión del amor cuando fui maltratada emocionalmente por tanto tiempo por Marcos. Me amaba, amaba a esta poca cosa, y yo, yo lo amaba. Me prometió bajarme el cielo y las estrellas. Mas aún, juro que la luna no era más dama que yo y que era capaz de ponerla a mis pies. Y yo me dejaba amar. Me entregue en cuerpo y alma en cada roce de sus labios, en cada toque, en cada gesto, en cada mirada y en cada promesa. Fundí mi cuerpo con el suyo y dejé que me hiciera suya una y mil veces hasta el amanecer. Sus caricias encendían mi cuerpo y hacían vibrar mis puntos mas sensibles. Lo amé, me amé, me sentí libre en sus brazos. Ame lo que hacía de mí y lo que era el entregándose a mi amor en el lecho de ese hotel. Ame el brillo en sus ojos. Ese brillo que me acerco a ver dentro de su impenetrabilidad y que me decían que no vivía un sueño, que era real. Estaban llenos de amor, lujuria y tristeza al mismo tiempo. Eso era algo que me confundía, pero ya entendía que eran tan de él. Lo conocía en cada caricia, en cada uno de sus gestos y sus palabras cada vez que lo tenía dentro de mi ser con la gentileza y pasión con que me amaba. Me demostraba qué era merecedor de mi confianza y me repetía que era demasiado para él, a lo cual yo negaba de inmediato y le repetía lo maravilloso que era. Simplemente nos sentíamos con el derecho de amar. Esa frase que nos repetimos infinitamente esa noche. ¡Tú y yo tenemos todo el derecho de amar! Basta de pensar en el dolor que nos causaron en el pasado. El destino nos unió por algo y para nunca separarnos. Con el derecho de amar …me repito una y mil veces desde aquel día. ¿Entonces, que sucedió? **** Mañana del primero de enero de 2019. - Mi cielo, debo decirte algo. - Note un tono de tristeza en su rostro. Como podía cambiar de sentimientos con tanta facilidad. ¿Por qué siempre tenía ese velo de tristeza en sus ojos? - Sabes que mi trabajo es demandante. Pronto tendré que reportarme en la frontera. Estaré varios días trabajando con una misión de deportación. Serán pocos días. - - ¿Pocos? ¿Cuántos, amor? Es por eso que estas triste de nuevo. - - No, no es por eso. Estaré afuera los suficientes para que me extrañes. - Mentí como siempre sin quererlo pensando en que tal vez, por esta ocasión podría ser verdad. Solo tenía que convencerlos. Abrazaba su cintura por la espalda mientras se arreglaba sus nuevos lentes mirándose al espejo. - Prometo regresar pronto y hacerte mía día y noche. No puedo estar un segundo sin ti. Te dejaré las llaves del sótano y a Doña Luz a tus órdenes. Llamaré a diario. Se que tú también estarás ocupada, pero… - - Siempre habrá tiempo para ti. Interrumpí. Lo comprendo, al fin y al cabo, somos dos profesionales que trabajan. No entiendo por qué te preocupas. No somos ni la primera ni la última pareja con empleos complicados. Ni tampoco es como si no hubiésemos tenido experiencia antes. - Si Anahis , pero no es igual contigo. Tú serás mi esposa, pronto. - - Es por eso que me gustaría que te abrieras un poco y me dejaras entender tu tristeza. - - ¿Eso es lo que quieres? - Dudé un segundo, pero decidí comenzar por algo. -Pues...Mira Anah, antes de ti he tenido varias relaciones. Siento que le fallé a María, pero más que todo quiero que sepas que cargo en mi corazón la culpa de que mi primer amor se haya quitado la vida. Yo sabía de su depresión. Ella me alertó, me dio señas y yo no estuve allí para detenerla. No quiero embarrarla otra vez. - Decía esto mientras se estrjaba la cara con sus manos como tratando de arrancarse el dolor. - Decir te amo para mi es difícil, porque no lo puedo sentir así de profundo como lo siento por ti. No amaba a María, aunque así lo pensaba y de hecho, nunca se lo verbalicé. A Iris me la quitó el destino y nunca me perdonaré no haberle dicho cuanto la amaba. No quiero perderte, me entristece que no pueda cumplir tus expectativas. Yo te amo Gitana, tú haces que esa palabra fluya en mi como un río. - Las lágrimas cayeron sin control. No sabía por qué sus palabras sonaban más que de alegría de dolor. Suspiré. - Nevile. Tu amor me duele, un dolor deseable, incomprensible, te amo tanto que es increíble para mí. Yo estaré para ti siempre y nunca, nunca voy a juzgarte. Amo al hombre en ti. Solo quiero que te cuides mucho, ¿ok? No podría vivir sin ti. -Lo abrazo y lo acerco a mi para darle un tierno beso en sus labios y luego en su frente. -Eres tan diferente Nevile, gracias por sentir que soy merecedora de esa palabra. Nunca me mientas. Odio la mentira. Mientras haya comunicación, mi confianza esta puesta en ti. Eres un buen hombre, lo siento. Dios te envió a mi lado para sanar y sanarme, te lo aseguro. Cada noche oraré al Poderoso y a la Luna por ti. - Ciertamente su rostro desencajado me causaba inseguridad y confusión. Pero poco a poco se fue alivianando hasta brindarme una hermosa sonrisa agradecida y un tanto juguetona. -Por supuesto. Ven acá, dame un beso, preciosa. - Y nos fundimos en un beso matutino acompañado de una nalgada que cerró nuestra conversación. Empacamos todo y bajamos al desayuno buffet antes de salir. Saldríamos en aproximadamente 4 horas a nuestros hogares. Insistió en arreglar lo de las llaves. Así que como eran nuestros hogares, intercambiamos las de ambos. Consideramos que luego de su viaje decidiríamos si vaciar el sótano y mudarnos juntos o al revés. Fue mi idea, al fin y al cabo, decidimos ser pareja y dos apartamentos tan cercanos no hacían lógica. - No es mala idea, pero tampoco el que tengamos variedad para amarte y poseernos en cada esquina de los dos apartamentos cuando quiera y como quiera mi amor. Me dijo en un tono persuasivo. - - Payaso. Lo entiendo, quieres tu espacio, bobito. - - No se trata de eso. Es que… ¿Y si hacemos mi apartamento nuestro nidito y el tuyo nuestro lugar de trabajo? - Mmmm, nuestra cueva mejor. Suena bien. Lo consideraré, pero te tienes que portar bien en nuestras oficinas, nada de sexo… - dije con picardía. Reímos a carcajadas. - ¿Cómo?, ¿qué? Dijo rascándose la cabeza. - Tranquila gitana coqueta, solo te haré el amor. - - ¡Payasoo! Vamos que perderemos el avión. - Nos tomamos de la mano mientras salíamos a toda prisa del hotel. Nevile hizo una llamada a su madre mientras estuvimos en el auto. -Felicidades ama’, nuevamente. Si, prometo volver pronto. Anah te enviará su número, si. Claro que seguiré necesitando tu amor madre, jajaja, es diferente. No, saldré de viaje. Tranquila. No me desapareceré de nuevo. Te lo prometo. Anah te manda besos y abrazos. Ah, ama’ ¡Pronto me caso! Enganchó dejándola sorprendida y más a mí. De inmediato entró otra llamada que cambió su rostro nuevamente al Nevile impenetrable y serio. -Dígame comandante. Si señor. Allí estaré. Enganchó con ira y sus ojos perdieron el brillo. - ¿Todo está bien? -Si, gitana, todo está bien. ¿Hay que buscar a Suchi donde Henry? Me dijo desviando el tema y con una sonrisa que juré que era fingida.
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