Al día siguiente, del acto de grado de Alejandra, ella se despierta al mediodía y lo primero que le vino a la mente fue la imagen de Diego Alejandro y lo guapo que estaba, ella lo notó feliz, indistintamente de lo que él le dijo. Él le propuso volverse a ver, pero Alejandra no aceptó. Ella no iba a ser amante de nadie. No obstante, le agradó mucho verlo, sobre todo porque pudo darse cuenta que ya no siente lo mismo que antes.
Ella recordó el momento justo cuando el tomándole la barbilla con una de sus manos, le confesó que la seguía amando y le beso los labios. Fue una prueba para ella y la superó, porque incluso pudo bailar con él y no sentir aquellas mariposas que sentía cuando lo veía, así como tampoco la necesidad de besarlo.
Lo que no se imagina Diego, es todas las veces que en su imaginación en estos años, simuló el entierro del amor que sentía por él. Y cómo por fin, pudo ver los resultados, de esa técnica, al comprobar anoche que si le tenía cariño, pero no amor. Para Alejandra, acostumbrada a luchar para hacerse valer por sí sola, esta fue una gran victoria, sobre todo el rechazar la invitación que él le hizo para volverse a ver.
Volviendo la mirada hacia adelante, su próximo objetivo será independizarse, y como meta para ella se pone el plazo de uno o dos años. Por lo tanto, debe luchar de aquí en adelante, por mudarse a vivir sola, aun contra la voluntad de sus padres, que segura esta no la apoyaran en esto, ni estarán de acuerdo, pero nuevamente volviendo la mirada atrás, ella se cuestiona…
―¿Y cuándo me han apoyado para alcanzar lo que deseo? ―se dice ella misma en voz alta.
―¡Ah ya! En mis estudios para ser alguien ―respondiendo nuevamente, ella en voz alta.
―Pero, nunca valoraron los méritos que hice para llamar la atención, el ser reconocida, valorada y amada como a mis hermanos ―se dice, pensando en voz alta.
Luego de esta serie de reflexiones, ella está consciente, aún le falta mucho por sanar, porque su psicólogo le ha recomendado desde hace como cuatro o cinco años, que debe vencer el rencor, la hostilidad porque de no, seguirá esclava del pasado y no logrará liberarse de esa gran carga, que es el resentimiento.
Debe superar el sufrimiento y los rechazos mirando hacia el futuro. Pasar la página, mirar de forma positiva hacia adelante. Y muy especialmente perdonar a sus padres, sobre todo a su papá, porque el perdón libera de la pesada carga que es el resentimiento.
Si bien es cierto, ya se lleva mejor con su hermana y mantiene buenas relaciones con su mamá; aún mantiene resentimiento hacia su padre. Es a quien más le ha costado perdonar. Ella sabe que solo con voluntad e inteligencia puede superar esto; pero para ello, necesita un carácter más firme y dominio total de sus emociones, de tal forma, que no permita que siga arraigado en su interior el resentimiento. En todo caso, siempre su debilidad y su amor ha sido su hermano menor Román, a quien ama mucho.
Ella levantándose de su cama, se dirige al baño, se ducha, viste deportivamente y sale a la cocina en búsqueda de su madre, porque siente mucha hambre. Algo raro en ella, porque no es de buen comer. Normalmente por asuntos de trabajo se olvida de satisfacer esta necesidad primaria.
Como lo pensó, ahí en la cocina estaba su madre, quien orgullosa por este título obtenido, la abraza, besa y felicita nuevamente. Alejandra feliz por esta muestra de amor, lo cual es tan poco habitual, en su mamá, le responde de la misma manera, agradeciendo este gesto…
―Gracias madre.
―Me siento tan feliz y orgullosa de ti, no te imaginas ¿Cuánto?
―Si no me lo dices madre, no me enteró.
―Cierto hija, perdóname porque nunca he sido tan cariñosa y amorosa contigo.
―Ya eso es pasado, podemos comenzar ahora ¿si quieres?
―Si ―y las dos se abrazan, como suelen hacerlo solo el treinta y uno de diciembre, cuando se dan el feliz año, por la llegada del nuevo año.
Madre e hija, se funden en un abrazo muy fuerte, compartiendo entre ellas, el amor que la una siente por la otra. Dejando de lado, Alejandra totalmente los resentimientos que hasta hace poco, aún sentía en contra de su madre. Sintiendo que todo eso quedó ya en el pasado. Por lo tanto, aprovechando y disfrutando estos minutos de intercambio de amor y cariño con su ser querido, ella le comenta, con la voz quebrada por la emoción…
―Mami, tengo mucha hambre
―Obvio, que debes sentir hambre, son las doce del mediodía y ni siquiera has desayunado
―Sí, ya vi la hora al despertarme, las horas pasaron muy rápido.
―Ve esperame en el comedor y ya te sirvo.
―¡No, déjame ayudarte!
Y así, sirven la mesa, para almorzar solo ellas dos, porque los demás aún duermen. Alejandra, nunca había tenido la dicha de compartir un almuerzo solo con su mamá, porque normalmente, se encerraba o bien en su habitación o bien en sí misma, para evadir sus problemas familiares. Conversaron un poquito de todo, incluyendo lo bonita y agradable que estuvo su fiesta y la presencia de la familia de Diego y Carmen, sus amigos, a quienes no veía desde hace tiempo, porque ya no los visitaban como antes.
Alejandra, coincidió con ella, pero no quiso ahondar en temas relacionados con ellos, porque para ella, ya eso era una etapa superada, que había quedado atrás y ahí la iba a dejar. Luego, terminaron de comer, Alejandra la ayudó a lavar los platos y a secarlos. Después de esto, se volvió a retirar a su habitación, la cual desde hace como un año, era solo de ella, porque su hermana mayor se había casado y se había mudado para casa de los suegros, porque su marido era hijo único.
Un año después…
Alejandra, al año siguiente, de haber obtenido su título de postgrado, recibe en la Coordinación de Investigación de la Facultad para la cual trabaja y donde se encuentra, en ese momento, para asesorar a algunos estudiantes, la visita de sus dos amigas Janet y Luzmarina. Ellas han venido a motivarla para que participe en un concurso que se acaba de abrir…
―Buenos días amiga ―manifiesta Janet.
―Hola, Ale ¿Cómo estás? ―pregunta Luzmarina.
―Holaaaa amigasssss ¡Me alegro de verlas! ―Alejandra, emocionada, se levanta de la silla donde está sentada, abrazando y besando a cada una de ellas y les responde―, estoy muy bien gracias a Dios. Y ¿ustedes, cómo están?
―¡Excelente! amiga y me alegra mucho verte ―comenta Janet.
―Estoy muy bien, para la Gloria de Dios y también me alegro de verte ―responde Luzmarina.
―¿Ese milagro? Las dos por aquí. ―sonriendo y bromeando con ellas Alejandra―, no me digan que van a volver a estudiar.
―Te andamos buscando, ―Alejandra interrumpiéndolas…
―¿A mí? ¿Para qué?
―Porque acaban de inaugurar, en la Isla, un prestigioso Instituto de Educación Diversificada, es una Transnacional, cuya mayoría de personal son docentes provenientes del extranjero.
―Y abrieron un concurso para contratar docentes, que según las noticias de los medios de comunicación, los sueldos son exorbitantes y pagaderos en moneda internacional, lo cual representa altos ingresos.
―¡Amiga, aprovecha esta oportunidad! Mira, los requisitos para el cargo de docente, en esa institución, coinciden totalmente con tu perfil.
―El problema es que en la Universidad tengo casi el tiempo completo ―comentó Alejandra.
―Pero, ellos te pagarán el triple de lo que ganas en la Universidad, además que el pago será hecho con moneda internacional. ¡Amiga aprovecha esto! Tú que puedes…
―¿Están seguras? ―comentó dudando Alejandra.
―Es cierto. Aquí está la prueba, en este periódico, donde está la publicación del concurso ―mostrando Janet un periódico, agregando― Fijate, como incluso en la misma oferta, te brinda la oportunidad de ascender.
―Sinceramente, me llama la atención y me gustaría participar, pero no sé, ―dudando Alejandra― cómo lo tomará la Universidad, si se dan cuenta. ¿El cargo es para qué?
―Para profesora, docente de aula y las competencias que exigen a ti te sobran.
―No pienses en la Universidad, piensa en ti, en tus beneficios. ¡Por Dios!
―Tienen extraordinario paquete de beneficios, no te los ofrece ninguna otra institución pública ni privada, en la isla.
―Según las noticias, es especie de internado, donde cursan estudios hasta futuros reyes y monarcas, porque el liceo será solo para hijos de padres muy pudientes, ricos y millonarios.
―Dame por favor, ese periódico Janet, para revisar la información en la casa, con detenimiento.
―¡Anda, hazlo! Que Luz y yo nos comprometemos a ayudarte para que consigas todos los recaudos que debes presentar.
―Alejandra: - Acepto concursar con esa condición, porque en estos momentos tengo mucho trabajo en la Institución, ya que estoy con horas académicas y horas administrativas.
―Janet: - ¡Tranquila! Nosotros te ayudamos, siempre hemos sido las tres para lo que salga…
―¡Ok! Voy a comenzar a realizar todas las gestiones para participar. Y les estoy muy agradecidas por pensar en mí, para esta gran oportunidad. ―las tres abrazadas, caminan hacia la salida, donde Alejandra se despide y nuevamente, les agradece este gesto hacia ella.
Así que esa semana, Alejandra se dedicó a gestionar y tramitar los recaudos para poder concursar en la Institución recién creada en la Isla, la cual atraería más turistas al país, porque sería la institución con mayor prestigio educativo en esta área del Continente. Para ella, sería como un gran trofeo. Apenas, acaba de cumplir veintisiete años, tiene un título profesional con postgrado y además un excelente desempeño laboral en una de las Universidades Públicas de la región.
Además, que sin comentar nada a su familia, precisamente por aquello de que nunca creyeron mucho en ella, por lo de su nacimiento, aunque sus padres, ahora digan lo contrario, está gestionando la adquisición de un apartamento, en una excelente zona residencial de la Ciudad, totalmente cerrado, con vigilancia, garantizando la privacidad del mismo y muy cerca de su trabajo, para independizarse.
Este inmueble, lo venden totalmente amoblado. Para esta adquisición está haciendo los trámites a través del Instituto de Previsión y Ahorro al cual está adscrita, como docente. Además de los beneficios y fondos de ahorro de la Universidad, a los cuales tiene derecho como personal activo de la misma. Así que le vendría muy bien conseguir unas horas muy bien remuneradas como las que ofrece esta prestigiosa Institución Educativa.
A los quince días de haber recibido la visita de sus amigas, Alejandra, retira los primeros recaudos y comienza a preparar el expediente curricular que necesita para el concurso. Aunado a esto, comienza con los exámenes médicos que solicitan, para lo cual ha tenido que pedir permisos en las horas de la mañana.
En todo caso, para la obtención de todos los recaudos, Alejandra necesitó de un mes calendario, quedando justo dos días, para introducir los mismos, con la ventaja, que esto no era obligatorio hacerlo personalmente, sino que alguna de sus amigas podían hacerle el favor de llevarlo, para no tener que solicitar más permisos. Y así lo hizo, siendo Janet quien los llevaría.
Al mes exacto de haber introducidos sus papeles y haberse iniciado el proceso, Alejandra recibe una llamada telefónica donde le informan que debe asistir a una entrevista, la cual, resultó todo un éxito, razón por la cual, al transcurrir otro mes más, Alejandra estaba firmando el contrato con la Institución para prestar servicios en la misma como Docente. Hecho éste que le llevó a renunciar en la Universidad, donde prestaba servicios, a las horas de clases, quedando solo con las horas administrativas, entre ellas las asesorías.
La Institución obviamente, le abrió nuevas puertas a Alejandra y le absorbió más tiempo, porque debió comenzar ahí desde cero, organizando, planificando, coordinando, dirigiendo y ejecutando todo lo relacionado con las cátedras asignadas. Pero, al mes ya Alejandra, estaba recibiendo los beneficios de esta nueva contratación laboral, porque hasta las horas empleadas para todas las actividades previas le fueron pagadas, extraordinariamente muy bien.
Al siguiente mes, en septiembre de mil novecientos ochenta y ocho, Alejandra inicia sus actividades en este Instituto, para el cual puso a su disposición toda la jornada de la mañana, mientras, en la Universidad brinda sus horas de las tardes y algunas horas del turno nocturno, relacionadas con las asesorías para investigaciones y proyectos de grados.
El primer día de clases en el Instituto, le fue muy bien a Alejandra. Sus padres andaban todos emocionados por el ingreso de ella a dicho instituto, razón por la cual esa noche, en la cena, su padre todo emocionado le pregunta…
―¿Cómo te fue hoy hija?
―¡Muy bien, gracias a Dios! Aquí los salones de clases no tienen el mismo número de participantes que en los oficiales, porque debemos dedicar buen tiempo a cada estudiante.
―Y eso es bueno, para ti, porque son menos jóvenes a quienes tratar de dominar en un aula.
―Sí, en eso tienes razón padre, por eso el trabajo es más relajado y tranquilo.
―¡Qué bueno! Me alegro mucho por ti. Eso es extraordinario, aparte que los sueldos por ese servicio, aquí se convierten en cantidades exorbitantes.
―Si, totalmente.
Su padre, pidiendo permiso y levantándose de la mesa, busca una botella de vino espumante que había traído y metido en el refrigerador para hacer un brindis por este logro de su hija, la destapa y coloca las cuatro copas, la de su esposa, la de Alejandra, Román y la suya; haciendo el brindis en honor a su hija. Ella, emocionada y agradecida por este gesto de su padre, se levanta de su silla, se acerca a él y dudando primero, pero haciéndolo efectivos después, lo abraza y le da un beso.
―Gracias padre, infinitas gracias ―ella comenzó a llorar de la emoción, que su padre hubiese hecho esto, ya que nunca antes, había actuado así con ella.
―¡Perdón, hija! por no haber demostrado nunca el amor que sentía por ti ―le comentó abrazado a ella.
―Gracias.
Alejandra, una vez que soltó a su padre, siguió comiendo y al terminar, pidió permiso, retirándose a su habitación, pues, ese hábito de encerrarse en su habitación, para huir, escapar, aislarse de los demás, aun no lo había superado. Se acostó y se quedó dormida.
Durante ese primer año escolar, que va de septiembre/1988 a julio/1989, en el Instituto, Alejandra, recibió muchas recompensas porque los estudiantes se habían encariñado con ella, siendo que la gran mayoría de estos jóvenes son pocos cariñosos o dados a entablar amistad con sus profesores.
Obtuvo el reconocimiento de parte de los representantes de sus alumnos como una de las mejores profesoras de sus hijos, resultados de excelencia con la máxima ponderación de parte de sus Supervisores. Además de ganarse el respeto y la admiración de algunos compañeros de trabajo, las autoridades del Instituto, como el reconociendo de parte de los Directivos de la Institución, en el extranjero.
Como docente de esta institución, Alejandra, conoció nuevas personalidades, entre ellos, exitosos y prósperos profesionales e inclusos empresarios, quienes algunos se sienten atraídos por su belleza, personalidad y sobre todo por su excelencia. Razón por la cual, busca acercarse, sobre todo a los empresarios para conseguir apoyo relacionado con las pasantías y proyectos de grados de sus estudiantes universitarios.
Motivado a esto, antes de culminar este año académico, Alejandra, contactó al Presidente de la Cámara de Comercio de la Isla, Don Jorge Valbuena, quien es el padre de una de sus más destacadas estudiantes. El acude hasta el Instituto el día de las inscripciones y ella conversa con él para plantearle sus inquietudes…
―Buenos días, Don Jorge, soy Alejandra Del Río, la profesora de su hija Gianna
―Buenos días, Alejandra, es un placer para mi conocerte ―admirado y asombrado por la juventud y belleza de la profesora de quien tanto le habla su hija.
―No se crea, el placer es para mí. Tiene una hija excelente, con mucha sabiduría y ganas de aprender cada día más.
―Me alegro mucho sea así. Mi hija nos habla muy bien de ti. Según ella, eres su mejor profesora.
―Ella me tiene mucho cariño ―afirmó sonriendo Alejandra.
―Eso es muy cierto. Por eso tenía muchas ganas de conocerte.
―Aquí me tiene a sus órdenes. Por eso, le hago entrega del Boletín de notas de ella, su carta de excelente conducta y el resumen de su actuación durante todo este periodo académico. Con esto pase por favor por la Dirección para hacer la inscripción oficial de Gianna. Le agradecería que al terminar, si no es mucha molestia, por favor pase por aquí, que necesito hablar con usted como Presidente de la Cámara.
―Con gusto, Alejandra, voy y vuelvo, para que escucharte. También estoy a tus órdenes.
Don Jorge salió de la oficina, donde estaba Alejandra haciendo entrega de esos documentos a los representantes de los alumnos del Instituto. Una vez que culminó con el proceso de inscripción de su hija, Don Jorge, volvió a donde estaba Alejandra, ella dejando a otra colega encargada de este trabajo, salió por unos minutos de su oficina y caminando con él por uno de los jardines del instituto le planteo su propuesta.
―Don Jorge, primero disculpe si es un abuso de mi parte hacerle la presente solicitud, pero lo hago por una causa noble, mis alumnos, que la gran mayoría no consiguen apoyo en las empresas para sus investigaciones y pasantías.
―Tranquila Alejandra, no lo considero así, te escucho…
―Soy profesora de la Universidad Nacional, además, soy tutora y una de las grandes preocupaciones que tengo es precisamente, el escuchar a mis alumnos decir, “que no consiguen empresas” para sus trabajos de grado. Les niegan el acceso, no les permiten aplicar instrumentos de recolección de datos, ni les brindan información y por otra parte, no aceptan pasantes.
―¡Caramba, Alejandra! Disculpa que te interrumpa, pero no imaginabas que dieras clases en la Universidad. Mi hija habla tan bien de ti, que pensé tenías muchos años de experiencia, en el trabajo con adolescente, no con adultos. ¡Bueno! Te soy sincero, pensé eras una mujer de más edad, pero ya veo que eres muy joven, profesional y excelente en todo >
―Gracias, Don Jorge.
―Sigue… por favor, Alejandra y disculpa la interrupción.
―No tiene que disculparse. El caso es que desearía, me concediera participar o asistir a alguna reunión de la Cámara, donde pueda hablar y explicar a los empresarios la necesidad de su participación activa en el logro de los títulos de nuestros profesionales.
―Me parece perfecto.
―Además, de brindarnos información sobre las necesidades de ellos como empresarios, el personal que requieren, las distintas competencias que consideran deben poseer los nuevos egresados. Finalmente, la apertura de sus puertas a nuestros estudiantes para que desarrollen sus proyectos y pasantías.
―Me parece extraordinaria tu propuesta. Por favor, hazme llegar una carta solicitando esa reunión, así, sencilla como me has comentado, es una mera formalidad para fijar el día y la hora, que esta si debe ajustarse a las normas de la Cámara. En todo caso, cuenta con ello Alejandra. ¿Algo más?
―No, era solo eso. Y gracias por haber venido, por haberme escuchado, por su tiempo y por su apoyo. Lo más pronto posible le hago llegar la carta. Gracias nuevamente, extendiendo su mano ―la cual fue tomada por él con mucho cariño.
―Estoy siempre a tus órdenes y me encanta tu loable labor, así como el ejemplo que brindas a mi hija. ¡Felicitaciones, eres excelente!.
―Gracias, infinitas gracias.
Alejandra hizo la carta la cual envió a través de una de sus amigas, quien vive cerca de donde está ubicada la Cámara. A finales de agosto de ese año, es llamada para anunciarle que fue aprobada la solicitud para esta reunión, que se celebrará, según los estatutos de la misma, el dieciséis de octubre, a las diez de la mañana. Ella confirmó el recibo de la información y preparó con anticipación una solicitud de permiso para ese día, en el Instituto.
Las autoridades de la Universidad, agradecidos con ella, por esta valiosa iniciativa, prepararon una autorización, material, recursos y un equipo que acompañaría a Alejandra, entre los cuales estaban los tres mejores estudiantes, la encargada de los diseños curriculares, investigaciones y pasantía. Alejandra, en este caso, aviso al Presidente de la Cámara, quien estuvo de acuerdo con esto.
El día de la reunión, Alejandra se esmeró en su arreglo y presentación y se veía en una sola palabra espectacular. Al llegar a la sede de la Cámara, sorpresa para ella que quien sale a recibirla al estacionamiento, es el mismo Presidente, Don Jorge Valbuena, a quien ella saluda y hace la presentación del Director de Diseño Curricular, La Directora de Investigaciones y la Directora de Pasantías.
Además, ella, pide permiso para dejar entrar, el vehículo de los estudiantes que están afuera esperando su acceso. Este de inmediato autoriza y Alejandra, hace la presentación de los tres mejores promedio de la Universidad, quienes necesitaran el próximo periodo académico el apoyo de empresas para desarrollar sus investigaciones y hacer sus respectivas pasantías.
Una vez que está completo todo el grupo, son conducidos por el Presidente como por el personal de protocolo hacia el salón principal donde se celebran las reuniones de la Cámara. Todos ellos asombrados por lo amplio, grande y cómodo del salón, son ubicados en los lugares asignados para ellos. Mientras, Alejandra es conducida por el presidente para presentarla a un grupo que representa las distintas cámaras que lo integran.
―Alejandra, te presento al Presidente de la Cámara Automotriz, Jean Carlos Fernández. Jean, te presento a la profesora Alejandra Del Río, es una excelente profesional, quien da clases en el mejor Instituto de la Isla como en la Universidad Nacional ―este asombrado y deslumbrado por la belleza y juventud de Ale, extiende su mano.
―Alejandra, es un placer para mí, conocer a una mujer tan hermosa y bella; además de sabia e inteligente, por lo que acaba de decir mi amigo, Jorge.
―Es realmente un honor conocerlo, señor Jean Carlos ―respondió sonriendo Alejandra.
―Si me vuelves a llamar señor me voy a sentir anciano y de ¿verdad que no parezco un anciano?
―Para nada, no demuestras ser anciano, te ves muy joven ―le respondió Alejandra, sonriendo con él.
―No creas que tanto, tengo 40 años.
―No lo demuestras, además que aún estas muy joven ―sonriendo con él.
Y luego aparece, alguien que la había estado observando desde que entró al salón y quien Don Jorge le presentó diciendo muy bajo y al oído, es el Magnate de la Construcción…
―Alejandra, te presento al Presidente de la Cámara de la Construcción y dueño de una de las empresas más grandes y prósperas de la isla, el Arquitecto Marco Valenzuela. Marco, te presento a Alejandra Del Río, una mujer que además de joven y bella, es profesora en la Universidad Nacional, en cuya representación está aquí y m*****o del personal docente del nuevo Instituto Internacional.
―Es sinceramente un placer para mí, conocer a una mujer tan bella y hermosa ―de inmediato tomándole la mano a Alejandra, se la beso.
―Es un honor para mí, conocerle ―contestó Alejandra.
Con él, si no pudo sonreír como lo hizo con Jean Carlos, aunque parecían tener la misma edad. Alejandra quedó impactada con este hombre, le llamó mucho la atención por el porte que tenía, una estatura aproximada de un metro setenta de contextura gruesa, ojos negros como azabache, piel blanca, cabellos negros, usaba un corte bajo, tipo militar.
―Bienvenida a nuestra Cámara.
―Gracias.
En ese momento, Don Jorge la sube al presídium, la ubica en la silla que está a su lado derecho, entre él y Jean Carlos. Mientras, Marco está sentado del otro lado, del izquierdo. Don Jorge como Presidente de la Cámara dio la bienvenida a todos, presentó a Alejandra junto a su equipo y preparó todo el escenario para que ella pudiera hacer su participación.
Ale, haciendo uso de todos los recursos provistos por la Universidad, hizo una disertación excelente, recibiendo de parte de los ahí presentes, un fuerte aplauso, además del apoyo para esta labor. De tal manera, que todos facilitaron a su equipo la información requerida, para hacer los ajustes curriculares.
Por otro lado, también brindaron la apertura para las investigaciones y pasantías. Además de solicitar el apoyo a la Institución para proveer personal de los últimos semestres, como también recién graduados, si así fuere el caso. Esta reunión se extendió un poco más de lo previsto, donde incluso Jean Carlos se unió a Alejandra, en la toma de notas relacionadas con las competencias y el nombre de la persona que será encargada para atender estas solicitudes en las respectivas empresas.
Una vez finalizada, esta actividad, Jean Carlos, invita a Alejandra para almorzar, quién mirando el reloj, decide aceptar. Al finalizar la actividad, totalmente agradecida con todos, Alejandra se despide, no sin antes, agradecer infinitamente a Don Jorge por este apoyo y esta gran labor en beneficios de los estudiantes.
Alejandra, al salir informa a Jean Carlos, que debe pasar primero por la Universidad a llevar al personal, porque todos dejaron sus vehículos ahí. El aceptando, le dice que no hay problemas, él la seguirá. Al salir de la Cámara, todos en el vehículo de Alejandra están muy felices del éxito alcanzado y de la respuesta obtenida en la reunión.
Ella, les hizo referencia a la invitación hecha por Jean Carlos, quien fue uno de los empresarios que más colaboró con ellos y quien además les comentó que podían enviar de una vez, así que no pudo resistirse a esta invitación. Por lo tanto, les pidió avisar a la Decana que apenas termine el almuerzo, ella vuelve a la Institución.
Ellos emocionados por lo alcanzado en la reunión, donde incluso todos participaron, porque si bien en cierto, quien hizo la disertación fue Alejandra, en la ronda de preguntas y respuestas, cada Director asumió su rol y respondió las dudas e inquietudes que presentaban los empresarios. Trabajaron como un auténtico equipo que son.
Al llegar a la Universidad, todos bajan del coche de Alejandra y ella hace señas a Jean Carlos para que la guíe al Restaurante donde la invita a comer. Sorpresa para Ale, que el local escogido por él, es el del padre de Diego. Una vez en el estacionamiento, ella se baja, cierra su coche y camina hacia dónde está Jean Carlos, para entrar con él.
Ellos entraron, los ubicaron en una de la mesas, almorzaron tranquilamente llevando una conversación muy amena, al parecer tenían muchas cosas en común. Alejandra paso un rato divino en compañía de él, era muy agradable, se esmeraba por atenderla y hacerla sonreír.
Según sus propias palabras, ella tenía la sonrisa más bella que había visto. Ale se sintió muy relajada con él, tenía tiempo no compartía con alguien así. Una vez que terminaron de almorzar, el pidió un postre y finalmente, los dos se despidieron, no sin antes intercambiar teléfonos personales, dando así lugar a una gran y bonita amistad.