Narra Amelia Acepté su propuesta, no tenía de otra. Si no tengo el dinero, al menos con trabajo puedo responder, creo que está siendo algo exagerado con tirar a la basura esa pieza, juro por mi vida que ese detalle en el final del vestido no se nota a simple vista, hay que detallarlo demasiado para saberlo, pero no puedo decir nada, era su trabajo de mucho tiempo y lo eché a perder; debo reconocer mi error. —Ahí tiene lo que olvidó en el almacén —dice el sujeto de traje elegante señalando una bolsa de papel que estaba sobre un perchero—La veo mañana a primera hora. —Sí, señor Leroy. Salí de su oficina sudando frío, cuanta tensión había en ese lugar. Las miradas de la gente me acompañaron hasta la salida, y pensar que debo volver, es una mierd*, ¡Es una mierd*! —gritaba internamente a

