4. EL EGO HERIDO

1542 Words
Aitor no fue a su apartamento, llegó a su casa, durmió una hora, se levantó y se preparó para ir a trabajar a la empresa de su padre, el numero no se borró de su mano; revisó su celular y tenía quince llamadas perdidas de su “novia”. Tomó el teléfono y le envió un mensaje a su padre. [Aitor: Buenos días papá. Necesito hablar contigo. Voy para la oficina.] Subió a su auto y cuando llegó vio la respuesta de su padre. [Papá: Buenos días hijo. Te espero] Aitor respiró profundo y subió a la oficina de su padre. - Hola, buenos días – saludo a la secretaria de su padre e ingresó a la oficina cerrando la puerta. – hijo, como estás. – saludo su padre. – no muy bien papá, necesito hablar contigo de hombre a hombre. – dijo Aitor y se sentó en la silla que le indicó su padre con la mano – no me pienso casar con Amanda papá. No la amo. – Hablo Aitor mientras su padre estaba revisando unos documentos en su escritorio, eso le permitió mentir ya que no era muy bueno para eso. Su padre respiro profundo – ¿te diste cuenta de eso después de tres años de relación Aitor? – él se pasó la mano por la cabeza – papá, es complicado. – quiso explicar – ¡complicado es romper las esperanzas de una joven, le romperás el corazón! – regaño el papá – hace algún tiempo conocí a alguien más. – mintió mientras se ponía de pie y se paró a mirar por el ventanal que daba al exterior – estoy enamorado de ella, es especial, es dulce y estaría dispuesto a cansarme con ella. – mintió de nuevo. – claro que sería muy pronto para decirlo porque apenas llevamos un par de meses. Pero papá, no me parece justo con Amanda ni conmigo que nos casáramos sin amor. No me veo en el futuro con Amanda papá. – concluyó Aitor y se giró a ver a su padre. – y ¿Cuándo piensas hablar con ella? – preguntó su padre – esta tarde, en su fiesta de cumpleaños – respondió Aitor mirando a los ojos a su padre. – no te puedo obligar a que te cases con ella, pero quiero que te cases y que sea pronto – ordenó su padre. – gracias papá. – respondió él y salió de la oficina, siempre mantuvo la mano empuñada para que no viera aquel numero. Llamó a su amigo Charlie. Hola. Necesito que me envíes el video Ya te lo envío. Pero que piensas hacer. Ella lo va a tener que presentar esta tarde ¿Estarás bien con eso? No lo sé. Pero no quiero esta farsa. Terminó la llamada, recibió aquel video y le escribió a Amanda. [Aitor: no quiero volver a verte. Esta misma tarde no tendrás permitido entrar al edificio, las guardas de mi apartamento serán cambiadas y tu presentaras a tu nuevo novio en la fiesta de esta tarde.] Después de un rato recibió respuesta [Amor: ¿de qué hablas? ¿Estás loco?] [Aitor: yo llegaré con alguien más, si no lo haces, haré público este video en la fiesta. Tú decides] [video enviado] Cambio el nombre del contacto [Ex - Amanda: Aitor, lo siento, no quería que te enteraras así] No respondió aquel mensaje. Llamó a su nueva amiga, aún tenía el número en su mano, necesitaba mucho alcohol para borrarlo. Después de marcar por segunda vez contestó Hola Hola, soy Aitor No conozco a nadie llamado Aitor. Contesto ella y colgó. Aitor abrió los ojos asombrado e indignado, reviso haber marcado bien aquel número y marcó de nuevo. Hola. - Escuchó de nuevo al otro lado de la línea. ¿Cómo es que no me recuerdas? - Pregunto Aitor Lo siento, puede que estés equivocado. No le doy mi número a nadie – habló ella con enfado. Soy el 007 ¡PRINCIPEEEE! - Grito ella, él retiró el teléfono de su oído al escuchar el grito. – ya mismo guardo tu número. ¿Cómo estás? Bien. Y tú, como sigues, ¿ya solucionaste lo tuyo? Más o menos. Creo que esta tarde lo soluciono. Pero… ¿estás bien? Si. Supongo. ¿Qué vas a hacer esta tarde? Trabajar. No, me refiero antes de trabajar en el club. Trabajo en una cafetería y de ahí salgo para el club. – Aitor se sorprendió. Está bien. Entonces nos vemos esta noche. Está bien. Cuídate mucho príncipe García. Igual. Terminó la llamada. Ya no podía ir con ella a aquella reunión. Yaiza sonrió y guardó el número – Príncipe 007 – dijo en voz alta mientras guardaba aquel número. Aitor llegó con sus padres y su hermana a la fiesta de cumpleaños de Amanda – ¿no pasaste por Amanda? – preguntó su mamá – no mamá, ella me dijo que nos veíamos aquí – mintió mientras veía alrededor como buscando a alguien. Una hora más tarde, Amanda llegó con su nuevo novio, Aitor y su familia pudieron ver la cara de sorpresa de los padres de ella y ellos mismos se sorprendieron, Aitor sintió que algo se movió dentro al verla tomada del brazo de aquel hombre; El padre de Aitor puso su mano en hombro de su hijo – no te preocupes papá, estoy bien - ¿mintió? No sabía que le dolía, se veía feliz, hacía mucho no veía ese brillo en la mirada de ella, ni cuando… ¿hacían el amor? Hacía mucho que aquello era sólo sexo. Como con cualquiera de las amantes que llevaba a la cama cuando tenía oportunidad, sólo que ella era la que conocían sus padres, ella era la oficial. Tal vez sentía el ego herido, más que el corazón roto. Aitor se puso de pie y su padre reaccionó – ¿qué vas a hacer? – preguntó su padre. – sólo voy a hablar con ella, creo que nos lo debemos. – respondió Aitor y camino hacia ellos. – buenas tardes – saludo él a sus ex suegros. El señor se levantó de su silla y extendió la mano para saludarlo, se notaba nervioso y avergonzado. Si me disculpan, necesito hablar con Amanda un momento. Ella se puso de pie y camino con él alejándose un poco de sus padres. – creí que también vendrías con alguien – regaño ella. – ¿porque tendría que venir con alguien? – preguntó él molesto. – porque lo dijiste. – estaba ocupada y no pudo venir. Pero ¿Por qué demonios no le compras corbatas? ¿Tienes que darle las mías? – preguntó Aitor bastante molesto – las tuyas son más bonitas y no las encuentro en ninguna parte – respondió ella, él pasó su mano por su cara indignado – porque son exclusivas. Son mandadas a hacer especialmente para mi – respondió él – ¿hace cuánto Amanda? – preguntó Aitor - eso no importa ahora. ¿O sí? – preguntó ella. – no, supongo que no. – respondió él – ahhh y las corbatas están marcadas con mi nombre – explico Aitor mientras se alejaba hacia sus padres. – ya me voy – Aitor y beso la frente de su madre. Salió rumbo a su casa. Yaiza salió de su trabajo en la cafetería y corrió a la parada de buses rumbo al club. Llevaba un jean n***o con una camisa de cuadros rojos, se dejó suelto el cabello retenido con una delgada diadema y dejando caer dos mechones verdes sobre su rostro y un bolso de tela. Ella entró al club y empezó la rutina, Charlie, Aitor y Rui estaban en la oficina, Aitor la veía desde aquella ventana a través de las persianas, no se imaginaba como sería tener una amiga, nunca había tenido una, las mujeres que llegaban a su vida pasaban por su cama; noches de sexo, sin compromisos más que el que tenía con Amanda; pero aquella pequeña mujer no le coqueteaba, sólo tenía una personalidad arrolladora y ahora era su amiga; eso sería bastante inquietante. Aitor les contaba a sus amigos lo que había ocurrido en aquella reunión – supongo que Rui es el más feliz con todo esto – comentó Aitor mientras veía por la ventana a Yaiza. Tomó asiento frente al escritorio mientras Charlie estaba sentado tras él y Rui estaba de pie junto a Charlie, los golpes en la puerta llamaron la atención de los tres amigos, Charlie abrió la puerta y Yaiza vio a Aitor sentado y no dejó de preocuparse por él con lo ocurrido la noche anterior, alguien pudo haberle informado a los jefes que Aitor había estado tomando y peor aún, los videos los delatan saliendo en la madrugada a hurtadillas, Aitor le guiño el ojo con disimulo y le sonrió al notar la preocupación de ella. – me dijeron que preguntara si desean tomar algo – habló ella dirigiéndose a Charlie – no, no vamos a tardar – respondió Charlie, ella se alejó. – ¿crees que es amante del Señor Sandoval? -preguntó Rui – no, estoy seguro. Parece más bien que él tiene cierto complejo de papá, porque la trata más como una hija, es como sobreprotector con ella – respondió Charlie – creo que nadie querría a un suegro como él – respondió Aitor a la aclaración de Charlie. – me gusta su personalidad – comentó Rui viéndola por la ventana. – Charlie, ¿qué tal es este administrador? sólo llega cuando se cierra el club y algo se trae con esta niñita. – inquirió Aitor, Charlie sólo se encogió de hombros – he estado pendiente de esto porque la verdad, no confió en ese sujeto – concluyo Aitor.
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