Aitor regreso a casa después de realizar los preparativos funerarios, sabía que no sería fácil para su amiga, subió a su habitación y se encontró con Cristina, le informo que se estaba preparando para salir – dile que la espero abajo – le susurro él y bajo a la sala a esperar a la joven, cuando ella bajo, pudo conocerla en verdad, su cabello era de color castaño, liso, un poco más debajo de los hombros, sus ojos eran verdes y tenía un rostro angelical, sin embargo, ya no había color en su mirada, su cabello no tenía música, quizás el castaño era el color de su dolor o talvez el castaño era para ella el color del dolor. Cuando estaban saliendo de casa, Cristina se acercó a Aitor – no comió nada – le susurro, el frunció los labios en señal de preocupación y miro a su amiga de soslayo, pero

