Me miro en el espejo y estoy lista. Llevo dos trenzas en mi cabello, una a cada lado, un vestido ceñido al cuerpo color verde agua, con una abertura en la pierna izquierda, unos zapatos de tacón plateados. —Te vez hermosa mi pequeña—dice Santiago en mi oído. Mientras me hace estremecerme. —Gracias mi vida igual a ti—lo miro y inconscientemente muerdo mi labio. Esta tan guapo, lleva un sobre todo n***o abierto que le hace ver su camisa blanca, como siempre tiene los tres primeros botones abiertos. Lo beso sin pedirle permiso, su lengua es tan deliciosamente caliente, que quiero desabotonar sus pantalones y sentirlo. Sube mi vestido lentamente y comienza frotar mi intimidad por encima de mis bragas, mi respiración se corta al sentir que mete sus dedos y comienza a deslizarse dentro de m
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


