Capítulo 15 ¡Demonios, queiro tocarla! La habitación parecía haberse encogido. Sofía sentía las paredes más cerca, el aire más espeso, como si cada respiración exigiera un esfuerzo consciente. Iván la observaba en silencio, apoyado contra la mesa, con la botella a un lado y la mirada fija en ella. No había prisa en sus gestos. Eso era lo que más la alteraba. —Quiero verte desnuda. —dijo al fin. La frase, desnuda, le heló la sangre. —¿Cómo…? —preguntó ella, aunque ya lo intuía. Iván dio un paso hacia adelante. No la tocó. —Quiero verte sin nada que te cubra —añadió—. Y no te tocaré. Sofía negó de inmediato, el cuerpo reaccionó antes que la razón. —No —dijo—. No puedo hacer eso. El corazón le golpeaba con violencia. No era pudor solamente. Era una sensación más profunda, más viscer

