Capítulo 66 La llamada Iván El hielo chocó contra el vidrio del vaso cuando lo dejé sobre la mesa. El sonido seco se expandió por el departamento silencioso y luego desapareció como si la habitación lo hubiera absorbido. Frente a mí, los ventanales enormes dejaban entrar el brillo de la ciudad nocturna. Miles de luces doradas se extendían a lo lejos como un océano inmóvil, elegante, perfecto… una imagen que normalmente transmitía calma. Esa noche no. El aire estaba cargado de una tensión casi palpable. Apoyé una mano sobre la encimera de mármol y cerré los ojos un segundo mientras pasaba la lengua por mis dientes. La irritación me recorría el pecho como una corriente constante. Maldita sea, Sofía. Había pasado demasiado tiempo, demasiados dias desde que desapareció y lo único que t

