Capítulo 85 Nadie sale Hace dos años. El recuerdo regresó a mi mente con una nitidez incómoda, como si alguien hubiera abierto una puerta que había permanecido cerrada demasiado tiempo. No era uno de esos recuerdos borrosos que aparecen fragmentados. No. Este venía completo. Con sonidos. Con gestos. Con palabras que en ese momento no parecían importantes… pero que ahora pesaban como una amenaza que siempre había estado allí. Yo estaba apoyado contra el borde del escritorio, con los brazos cruzados, mirando unos documentos que en realidad no estaba leyendo. Era tarde. Demasiado tarde para seguir hablando de trabajo, pero Dante nunca parecía cansarse. Él estaba sentado en su sillón de cuero, girando lentamente un vaso de whisky entre los dedos. El líquido ámbar se movía dentro del crist

