Damián ajustó los gemelos de su camisa, observando su reflejo en el espejo del vestidor. Se veía perfecto, como siempre. Pero esta noche, su pulso estaba acelerado, su mente dando vueltas sin cesar. Iba a verla. Después de tantos años, después de creer que jamás volvería a tenerla frente a él, Carla había regresado. Su pecho se expandió con una mezcla de emoción y tensión. Había pasado el día con la cabeza en otro lado, contando las horas, planeando cómo iba a lograr salir de casa sin Regina pegada a su costado. No podía permitirse un error. Regina no podía estar en esa fiesta. Y él no tenía pensado asistir a esa cena con ella. Sus planes eran claros. Vería a Carla a cualquier costo. Respiró hondo y se peinó con los dedos, deshaciendo cualquier imperfección en su cabello. Era

