-¿Quieres decir que es tu propio auto-castigo, Sahara? -preguntó con el ceño fruncido-Eso no está del todo bien-dijo y tragué grueso mirando la tela caer de nuevo- Quiero entenderte, cariño, quiero comprender pero es difícil para mí si no te abres del todo- sonaba apesadumbrado- Estás herida, lo sé. Necesitas drenar tanta frustración que albergas en el corazón, eso puedo entenderlo también, pero, nena, ¿Después qué? Seguirás sintiendo lo mismo y la desesperante sensación de tener que escapar en una nube de adrenalina de nuevo volverá a ti. El dolor es tu propio vicio, Sahara- reconoció y puse una sonrisa triste en mis labios. -Quizás tengas razón, pero nada es del todo bueno, Semir, además, el dolor es un constante aviso de que seguimos con vida, ¿O no?- le recordé con tranquilidad a lo q

