-Ven, cariño, pasa- Aslan me trataba como a una niña y creo que me lo merecía con ese comportamiento al verlo. Ya no lloraba pero era muy tarde, él me había visto y exigía respuestas- Toma- me tendió una camiseta limpia, era enorme por lo que podría usarla sin más- Voy por el botiquín- dijo molesto señalando mis piernas, las miré, tenía raspones y tierra en ellas. Tenía que aclararle que nadie me había lastimado, me quité la camiseta cuando salió y al voltearla aproveché para limpiarme la cara con ella. Aslan entró y me miró extrañado- ¿Qué tienes ahí?¿Es un nuevo tatuaje? Bufé recordando de lo que hablaba. -Sólo una estupidez. Ya no tendré otro tatuador que no seas tú- murmuré y arqueó una ceja. -¿Así que todo esto es por Semir? - le lancé una mirada de advertencia y alzó ambas manos e

