Y todo de lo que una vez me burlé con oculta envidia, se hizo real. Tan sólo cuatro meses después del nacimiento de nuestra hermosa Seshat, luego de aquel inolvidable día en el que Semir me propuso matrimonio, sellamos el trato. Un sencillo banquete con familia y amigos, y sí, digo familia porque Vanessa, Elena y Víctor estaban presentes. Mi vestido n***o, por supuesto, no iba a vestir de blanco, tenía que ser sincera el día de mi bdoa, ¿No? Llena de emoción y felicidad, finalizamos la ceremonia civil con un profundo beso y un aplauso muy fuerte de los presentes. Miré a Pru, quien sostenía a mi hija en sus manos como si de el tesoro más grande que una vez hubiese cargado se tratara. Y sabía que así era, desde que la conoció esas dos tuvieron una relación especial. Semir acarició mi espa

