La Despedida😭

1039 Words
El sol salía más temprano que de costumbre, Alexandre y Amanda fueron llamados para que bajaren a desayunar. Las olimpiadas habían culminado el domingo, el lunes habían compartido un momento muy íntimo en el jardín del Edén y el martes era momento de volver a Esparta, porque las obligaciones le esperaban al príncipe Alexandre. Para los monarcas quedaba muy poco tiempo para estar a solas consigo mismo, eran más los compromisos políticos y sociales que cualquier otra cosa. No había tiempos para pereza o un después. Y la princesa Amanda lo sabía muy bien, y se empezaba a acostumbrar a esa vida. Sus tutores le habían abierto las puertas del entendimiento de filosofía, los Sofistas habían influenciado mucho en sus estudios, pero los asesores del rey, en especial Marcus, le había enseñado lo que debía saber sobre la política. Amanda, Ya estaba lista preparada académicamente, solo debía aprender a manejar las emisiones, pero eso no se aprende en los libros, se podía transmitir los conocimientos, pero nunca la sabiduría, porque esta era fruto de la experiencia, de las vivencias. Para ella, que apenas comenzaba a vivir y sentir, era buen comienzo, para ir despegando y alzar un poco el vuelo, al menos para ensayar. Era la hora del desayuno y Alexandre se disponía a bajar las escaleras, para ir al comedor Real, un soldado lo acompañaba, quién al final se adelantó para servir como guía, aunque Alexandre conocía el castillo, había hechos cambios desde la última vez que vino, y estaba un poco confundido hacia donde ir. Una vez bajado, las escaleras de caracol siguieron por un largo pasillo iluminado con faroles de fuego. Llegaron al salón y fue anunciado, dio tres pasos y saludó al rey Helios, quien ya encontraba sentado, tomando café. — Bienvenido Alexandre, ¿qué tal la noche?, Preguntó el monarca. Por un momento le llegaron esos recuerdos íntimos del jardín del Edén en compañía de Amalia. — En realidad muy placentero, respondió con voz risueña. — Me alegra mucho escuchar eso, hijo, está de más decirte: ¡Esta es tu casa!, eres bienvenido siempre. Respondió el rey con una sonrisa de alegría en su rostro. — Amanda me comentó sobre los ataques que recibieron en Tesalia en frontera con el sur, comentó el príncipe. —Por un momento pensé que estabas enterado de lo sucedido, dijo Helios. — Mi padre se reserva ciertos asuntos políticos, respondió Alexandre. — Como príncipe tienes el derecho a conocer todos los asuntos políticos de Grecia, respondió Helios con vos de sorpresa. — Sí, gracias por la invitación Helios, usted sabe que tiene un aliado de Esparta en su casa, respondió el príncipe con seguridad y firmeza en sus palabras. — Muy agradecido por tus palabras Alexandre, esperamos contar con Esparta en los momentos más difíciles, porque al final todos somos Grecia. — Es así mi rey, así lo veo yo también. Pelearemos bajo el interés de Grecia si fuera necesario, dijo. — No sabes cuánto me alegra que estés aquí, ¿pero tu padre opinará lo mismo? Preguntó — A él le interesa la seguridad de Esparta, obviamente, pero como Griego sabe que Grecia es una, y que ama a su nación, como a su familia, respondió Alexandre — Que así sea hijo, que así sea. En eso hacía su entrada la princesa Amanda. — Buenos días, Padre, buen día, Alexandre, hizo una reverencia con su vestido y tomó asiento para desayunar. —Te esperábamos hija. —Iniciemos el desayuno. Buen apetito. Todos se dispusieron a desayunar, primero bebieron café con leche, luego comieron tostadas con jamón cerrando, sirvieron ensalada de frutas y finalmente tomaron un vaso de leche. Hablaron un poco de cosas del pasado y sobre el futuro de Grecia. También conversaron sobre unir esfuerzos y reinados, de algunos sacrificios y se tocó el tema de las amenazas que enfrentaría el pueblo de Grecia. Amanda, al escuchar el tema, mostró un poco de preocupación, por eso, del matrimonio, que al final, no sabía, ni cuando, ni como se daría. Hubo un momento de silencio y Alexandre, pudo notar que algo le preocupaba a la princesa. Prefirió guardar discreción y pensó que no era momento de hacer preguntas, sino de despedirse y dar gracias. — Con su permiso me retiro, las obligaciones me llaman en Esparta. Dijo con vos sería. — Gracias por venir Alexandre. Dijo el rey Helios se levantó para despedir con un cálido abrazo a su huésped. Estrecharon sus manos. La princesa dijo: Yo te acompaño hasta la entrada. — Muy gentil de tu parte Amanda. Respondió Alexandre Finalmente, salieron del salón y se dirigieron a la salida, no si antes atravesar el salón de recepciones y conducir por los pasillos. Y mientras se acercaban a la entrada. — Amalia, ¿qué quiso decir tu padre con unir reinos, esfuerzos? Eso sonó a compromisos... — Si a sacrificios querrás decir, si estalla la guerra, me veré obligada a casarme con Demetrius, dijo la princesa. —Muy sorprendido, estoy con tanta información, no sé, ni que decirte, dijo el príncipe — Lo que si te voy a pedir, es que no te olvides de nosotros. Y si quieres puedes venir a rescatar a esta afligida y enamorada princesa que te necesita — No te preocupes, mi princesa bella, pensaré en algo, te voy a pedir que mantengamos la comunicación, dijo el príncipe. — Escríbeme por favor, no lo dejes de hacer, dijo la princesa. Ella lo abrazó y le dio un beso largo y prolongado. — Qué triste me deja tu partida, dijo Amanda con las lágrimas en sus ojos. Alexandre la abrazó y le dijo: — vendré a verte dentro de un mes, te parece. Respondió Alexandre. — Te dejo algo de mí, mi collar con mis iniciales del nombre y el escudo de Esparta, dijo. Ella se guindó el collar y puso junto a sus finas manos a la altura de su corazón, como dando gracias en un solo gesto. Finalmente, se marchó con sus soldados a caballo y siguieron su marcha hacia las montañas. —Amanda se quedó viendo cómo partían hasta que sus ojos no pudieron ver nada más que, solo, el horizonte. El viento soplaba y traía un aroma mar.
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